MORELIA, Mich., 16 de agosto de 2018.- Desde una pequeñísima roca ubicada en la Vía Láctea, llamada Tierra, los seres humanos observamos cómo el resplandor que proviene de otras estrellas se aleja de nuestro punto de visión, unas más rápido que otras. Y si nos ubicáramos en otra galaxia para mirar hacia la Vía Láctea el efecto sería el mismo, veríamos al Sol alejarse de nosotros. Gracias a este fenómeno se conoce la expansión del Universo, y en ocasiones es tan rápido como la velocidad de la luz.

Pero, ¿por qué se da este fenómeno, cómo empezó y cuándo terminará? Se trata de una incógnita que hasta la fecha vuelve locos a los astrónomos. Para conocer más sobre este tema y resolver algunas dudas, UNAM Global acudió con el doctor Manuel Peimbert Sierra, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM.

“Una noche del año de 1917, Albert Einstein contemplaba las estrellas y se preguntó ‘¿por qué si existe la gravedad estos luceros no se nos vienen encima?’. Entonces pensó y pensó y dijo: ‘Debe haber una repulsión cosmológica que impide que nos caigan encima’”, expresó en un comunicado Peimbert Sierra.

A ese hecho se le llamó Constante Cosmológica. Más tarde, en la década de los 20, los astrónomos descubrieron la expansión del Universo. En ese momento pensaron que no había necesidad de una constante cosmológica, y Einstein afirmó que el mayor error de su vida fue incluir esta teoría en sus ecuaciones de campo.

Pasaron los años y los investigadores plantearon que si había una expansión del Universo entonces hubo un origen. A algunos no les pareció esta idea porque lo relacionaron con un creador, y plantearon que el Universo siempre había estado ahí y que seguiría en ese camino.

A esa teoría la llamaron Creación Continúa de la Materia. Entre 1948 y 1965 la comunidad se dividió entre aquellos que decían que el Universo había nacido y los que afirmaban que siempre había existido, observó Peimbert Sierra.

Los astrónomos que apoyaban la teoría de que el Universo siempre había existido necesitaban comprobarlo, y por medio de las observaciones era imposible, así que hubo grandes discusiones.

No obstante, en 1965 se descubrió que a la Tierra llegan desde todas partes del Universo una radiación de fondo. Se trata de ondas que tenían una temperatura absoluta de -270 K.

De acuerdo con Manuel Peimbert, esta radiación comprueba que sí existió un pasado del Universo, inició compacto y en su primer segundo tenía una temperatura de miles de millones de grados.

En la actualidad, a cada momento se duplica la distancia del espacio sideral y la temperatura de la radiación de fondo ha llegado a tres grados. Este descubrimiento acabó con la teoría de la Creación Continúa de la Materia y se calculó que el Universo tiene 13 mil 800 millones de años.

Los astrónomos determinaron la velocidad con que se alejan las galaxias cercanas, las lejanas y las más lejanas. Así, en 1999 detectaron que entre más lejos están su velocidad se acelera con respecto a nosotros.

Esto implica que existe una energía llamada oscura que corresponde al 70 por ciento del Universo, y es la causante de la expansión. El cinco por ciento es la materia que conocemos nombrada en la tabla periódica y el 25 por ciento es la materia oscura.

Debido a la energía oscura, el Universo se expande. Por ello, Peimbert Sierra refirió que la explicación más acertada para este fenómeno es la teoría de la Constante Cosmológica de Einstein.

“El gran error del físico alemán resultó ser una de sus grandes genialidades”, resaltó el investigador universitario. Hoy, los astrónomos trabajan en estos tres componentes del Universo: la materia visible, de la cual estamos hechos, la materia oscura que se detecta a partir de la rotación de las galaxias, y la energía oscura, causante de la expansión del Universo.

Otras teorías

Para resolver las dudas con respecto al Universo, los astrónomos han planteado que existen otros universos con leyes de la física distintas a las nuestras, y con otras propiedades. Algunos mencionan que hay un número infinito y a este conjunto se le llama multiverso.

En ese contexto, el escenario más simple ha planteado que son dos y son paralelos. Si nuestro Universo está expandiéndose y el otro también, veríamos en una dirección cómo se calienta y en la otra no sería así. Aunque no se ha logrado comprobar, varios astrónomos han propuesto esta idea.

La única forma de demostración de estos modelos es comprobarlos a través de la observación. “En fin, son problemas abiertos planteados por astrónomos serios, aunque otros son más conservadores y niegan este planteamiento”, concluyó.