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MORELIA, Mich., 30 de mayo de 2026.- Pese a que en Michoacán representa uno de los pilares de la economía, el campesinado enfrenta el envejecimiento y el rechazo de los jóvenes campesinos para seguir la cultura del cultivo.
Marx Aguirre, Subsecretaria Organización y Desarollo de la SADER, da una rápida hojeada a los escenarios en los que se mueve el campo.
Aunque hay esfuerzos institucionales para ir cerrando los frentes, los fenómenos del sector se acentúan.
De primera mano, la experimentada funcionaria pone sobre la mesa el envejecimiento del campesinado.
Dice que la edad promedio del campesino, ronda los 60 años.
En contraparte, la falta de interés de los jóvenes herederos que ya no quieren seguir la cultura del cultivo, por preferir, en gran medida, migrar a las ciudades o, en su defecto, a los Estados Unidos.
Ahí se engarza un fenómeno adherente por naturaleza: lA ociosidad de la tierra abre puerta a las grandes trasnacionales para el usufructo de las tierras con las consabidas desventajas para los campesinos.
Se asientan en varias partes del Estado para el cultivo de productos muy rentables como el aguacate, las berries, el agave, donde los campesinos pasan a ser simples espectadores.
Pero el otro elemento, el no tan nuevo, como es el crimen organizado, modifica los resultados de la ecuación.
En una entrevista con Quadratín, Marx Aguirre refiere que se trabaja en un proceso de reinserción de los jóvenes en el campo, generar esquemas comunitarios para que los beneficios de la producción se queden aquí y no en manos de las trasnacionales.




