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MORELIA, Mich., 24 de diciembre de 2025.- Mientras en México y buena parte de América la tarde del 24 de diciembre avanza entre preparativos, en varios países del Pacífico la Nochebuena ya fue celebrada y el calendario marcó Navidad. La razón es simple y fascinante: los husos horarios más adelantados del planeta, cercanos o incluso por delante de la Línea Internacional de Cambio de Fecha.
Kiribati, en particular la isla de Kiritimati (Isla de la Navidad), es uno de los primeros lugares del mundo en recibir el 25 de diciembre. Ahí, la Nochebuena se vive con cantos corales en iglesias protestantes, reuniones comunitarias y cenas donde predominan el pescado, el coco y el taro, en un ambiente de celebración colectiva más que familiar.
En Samoa y Tonga, la velada del 24 combina una profunda tradición cristiana con costumbres ancestrales. Las familias asisten a largos oficios religiosos y después comparten alimentos preparados en hornos de tierra (umu), con cerdo asado, raíces y frutas tropicales. El canto polifónico es protagonista y la festividad tiene un fuerte sentido comunitario.
Nueva Zelanda, donde ya es Navidad cuando América aún está en Nochebuena, celebra de forma singular: cenas al aire libre, barbacoas y reuniones familiares en parques o playas, aprovechando el verano austral. Es común el Christmas pudding, pero también platos fríos y mariscos. El árbol de Navidad puede convivir con el pōhutukawa, conocido como el “árbol neozelandés de la Navidad”.
En Fiyi, la Nochebuena se centra en la iglesia y en la convivencia comunitaria. Tras la misa, se comparten platillos locales y bebidas tradicionales, con música y danzas que prolongan la celebración hasta bien entrada la noche.
Así, mientras el mundo avanza hacia la medianoche del 24, en estas islas del Pacífico la Nochebuena ya quedó atrás. Un recordatorio de que la Navidad no llega al mismo tiempo a todos, pero sí con un espíritu común que cruza océanos y husos horarios.




