Restricciones a venta de alcohol por muertes; Letonia caso de éxito
MORELIA, Mich., 10 de septiembre de 2026.- En el marco de la celebración en honor de San Nicolás Tolentino, primer santo de la orden de los agustinos, patrono de la parroquia de Chucándiro, monseñor Salvador Rangel Mendoza, obispo emérito de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, remarcó que el padre Alfredo Gallegos Lara, El Padre Pistolas, es un sacerdote que con su vida no nos ha dado malos ejemplos y, “ciertamente es un poco áspero en su modo de hablar, es un poco procaz, pero, aunque nos duela a algunos, siempre ha hablado con la verdad”.
El obispo Rangel Mendoza es aquel que cobró reconocimiento nacional e internacional por su mediación con grupos delincuenciales de Guerrero, como Los Ardillos y Los Tlacos, con quienes medió para establecer una tregua y detener la violencia en esa entidad federativa. Es el mismo que en abril de 2024 desapareció y fue localizado en un hospital de Cuernavaca, muy grave, porque se le habían aplicado sustancias tóxicas.

En entrevista exclusiva para Quadratín, el señor obispo destacó que lo más importante del Padre Pistolas son sus obras y la gratitud de la gente que ha beneficiado en su ministerio como sacerdote y su ministerio social.
“El padre Alfredo ha sido un hombre inquieto, interesado por la gente, siempre dispuesto a ayudar. Es un sacerdote que en su vida personal no nos ha dado malos ejemplos, sino que más bien ha trabajado lo que muchos sacerdotes no hacemos; dicen por allí que ‘de lengua me como un plato’, sí, otros hablan mucho pero poco obran”.
Oriundo de Tepalcatepec, Michoacán, donde nació en 1946, es decir que suma 80 años de vida, el obispo Salvador Rangel, en apego al Código Canónico tuvo que renunciar a su obispado en 2018, renuncia que le fue aceptada hasta 2022. Con voz cansina por un mal respiratorio que lo aqueja, destacó que el padre Alfredo Gallegos Lara tiene “su público”. Y así como hay gente que lo reprueba, hay mucha más que lo aprueba”.

De manera espontánea, vívida, monseñor precisó que sostiene una firme amistad con el todavía párroco de Chucándiro, amistad que data desde hace 50 años, de ahí que haya aceptado concelebrar la misa en honor de San Nicolás Tolentino y realizar las confirmaciones de niños y niñas que, por cientos, fueron confirmados en la fe católica.
“Mis mejores deseos para el Padre Alfredo. Ya como párroco emérito él no va a dejar de trabajar, va a seguir ayudando, sirviendo a Dios, va a seguir sirviendo a la gente”, precisó.
Finalmente, expresó su deseo de que a Chucándiro llegue, el próximo 23 de octubre, “un sacerdote que pueda continuar las obras buenas que hizo el Padre Alfredo”. Y, modo de colofón, subrayó: “Quiero terminar con una frase de San Francisco de Asís, yo soy fraile franciscano. Cuando estaba muriéndose, dijo San Francisco: ‘yo ya he hecho mi parte; que Cristo les enseñe a hacer la suya’. El Padre Alfredo Gallegos Lara ya hizo su parte, que Cristo le enseñe a quien le toque hacer lo demás”. Así sea.




