Localiza Policía Morelia a mujer extraviada y la reúne con su familia
MORELIA, Mich., 6 de agosto de 2026.- La captura de Ramón Álvarez Ayala, alias R1, señalado como presunto autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, representa un avance importante en las investigaciones, pero no debe significar el cierre del caso sin antes agotar la línea política, consideró el analista Federico Berrueto.
En entrevista con Quadratín, Berrueto señaló que la detención del presunto líder criminal abre una nueva etapa en las indagatorias y sostuvo que la Fiscalía General de la República debe explorar todas las líneas de investigación, incluida la posible existencia de autores intelectuales distintos a quienes habrían ejecutado el crimen.

"Hay dudas al respecto. Él es un sicario mayor, un importante generador de violencia, pero existe la posibilidad, al menos como una línea de investigación que debe agotarse, de que alguien más, incluso del ámbito político, hubiera dado la instrucción para cometer el asesinato", expresó.
El analista recordó que esa hipótesis coincide con la postura asumida por la alcaldesa de Uruapan y viuda de Carlos Manzo, Grecia Quiroz, quien ha insistido en que las investigaciones no concluyan únicamente con la captura del R1, sino que se esclarezca si existieron responsabilidades de otro nivel.
Berrueto enfatizó que plantear esa posibilidad no significa adelantar culpabilidades, sino garantizar una investigación exhaustiva.
"No se trata de anticipar culpas, sino simplemente de agotar las investigaciones y desahogar esa hipótesis", subrayó.
Indicó que el caso continúa teniendo repercusiones políticas en Michoacán, ya que vuelve a colocar sobre la mesa temas como la seguridad de los alcaldes, la posible infiltración del crimen organizado en los gobiernos municipales y la responsabilidad de las autoridades estatales y federales para combatir estos fenómenos.
Asimismo, advirtió que, más allá de los personajes involucrados, el país enfrenta un problema de violencia que no debe convertirse en parte de la normalidad.
"No debemos normalizar estos hechos. México tiene que regresar a niveles de normalidad donde este tipo de crímenes sean vistos como algo totalmente inaceptable", afirmó.
Finalmente, consideró que el caso también impacta el escenario político rumbo a las elecciones de 2027 en Michoacán, pues mantiene abierto el debate sobre seguridad y gobernabilidad mientras los partidos comienzan el reacomodo de sus posibles candidaturas.