MORELIA, Mich., 19 de abril de 2019.- El arzobispo de Morelia Carlos Garfias Merlos dijo que se ha incrementado la trata de personas para la comercialización del cuerpo humano, principalmente de mujeres, por lo que en el marco de la Semana Santa, llamó a los fieles a mantenerse en apego a los postulados de la fe católica, a perdonar y a procurar la reconciliación.

“Hay quienes agreden, lastiman y hieren directamente a la mujer, a los niños; porque ha crecido el comercio del cuerpo humano, el papa insiste en eso porque es una preocupación en todo el mundo, ¿por qué quienes tienen dinero pueden comercializar con el cuerpo de los pobres y más débiles?”, reprochó.

Durante la celebración del Oficio de la Pasión del Señor, en la catedral de Morelia, Garfias Merlos recordó la crucifixión del Cristo, y conminó a los fieles a no perder de vista su vocación cristiana, y como fieles encarar sacrificios y persecuciones, máxime en la actualidad en que se agudiza la crisis social de violencia, agresiones y descalificaciones.

En alusión al sacrificio del Cristo, comparó que en la actualidad la trata constituye una forma de crucifixión en que los victimarios agreden a personas vulnerables en condición de pobreza e ignorancia, por lo que enfatizó en la urgencia de abrazar los postulados del catolicismo como un compromiso serio para que en el mundo se dignifique al ser humano.

“Recordemos que nuestra vocación como cristianos es seguir a Cristo en la cruz, pasar por momentos de persecución, de acusaciones injustas, agresiones y violencia, y descubramos cómo tristemente en nuestro  mundo pareciera que se agudizan las injusticias, la mentira, el engaño y toda manera de descalificación y agresión entre las personas”, lamentó.

El prelado invitó a los fieles a hacerse conscientes de las distintas formas de agresión, entre las que destacó los agravios contra las mujeres, niñas, adolescentes y jóvenes, a quienes se denigra y convierte en instrumento de comercio, y agresiones por parte de las organizaciones que ven a las mujeres como producto y tráfico a través de la trata y la prostitución.

 “Para que encontremos el amor por la verdad, por la justicia, la igualdad y la reciprocidad, donde podamos construir un mundo de civilización y amor; abrasemos la cruz y acompañemos a nuestros hermanos que son víctimas de las violencias, y que tengamos la capacidad de relacionarnos adecuadamente unos con otros, respetarnos y ayudarnos”, oró el ensotanado.

Dicho esto, subrayó la necesidad de buscar el perdón más profundo a partir de tomar consciencia del enojo, la envidia y las ansias de venganza; llamó a mirar a Dios en el prójimo y procurar la reconciliación perdonando y pidiendo perdón para acceder a una vida de paz, armonía y tranquilidad.