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MORELIA, Mich., 16 de agosto de 2026.- El arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, puso este domingo el foco en las madres que claman por sus hijos desaparecidos o muertos, al reconocer que frente a la violencia y las injusticias que se viven surgen cuestionamientos incluso desde la fe.
“Cómo gritan tantas mujeres hoy por sus hijos desaparecidos o muertos”, expresó durante su homilía, al trasladar el pasaje evangélico de la mujer cananea que implora ayuda para su hija a una de las realidades sociales más dolorosas del presente.
Álvarez Cano fue más allá al reconocer la interrogante que provocan la violencia y las injusticias cuando persisten sin que las personas encuentren respuesta.
“Ante tantas injusticias, ante tanta violencia, ante tantas cosas que vemos, a veces es la pregunta nuestra: ¿dónde está Dios?”, planteó.
El Arzobispo centró su mensaje en lo que definió como el silencio de Dios frente al sufrimiento y la sensación de abandono que este puede generar.
“Hermanos, cuántas veces hemos experimentado nosotros también el silencio de Dios en nuestras vidas. Parece que no nos escucha, parece que no nos oye”, señaló.
Para ejemplificarlo, narró el caso de una madre que durante 25 años buscó recuperar a un hijo que desde los 15 años había entrado en la drogadicción.
Según el testimonio relatado por Álvarez Cano, la familia recurrió a centros de atención y ayuda psicológica, pero la recuperación tardó un cuarto de siglo. “Duré 25 años para que mi hijo pudiera recuperarse”, citó el prelado.
Durante ese periodo, relató, la mujer llegó a sentir que Dios no la escuchaba y que estaba ausente de lo que enfrentaba su familia. Incluso otras personas cuestionaron que continuara recurriendo a la oración ante la falta de resultados.
El Arzobispo utilizó esa experiencia para abordar la perseverancia frente a circunstancias que parecen no tener salida y la relacionó con el pasaje de la mujer cananea, quien insistió ante Jesús para pedir por su hija.
Fue al referirse a ese clamor cuando Álvarez Cano trazó el paralelismo con las mujeres que actualmente buscan a sus hijos o enfrentan su muerte.
El jerarca católico sostuvo que la ausencia de una respuesta inmediata no debe interpretarse, desde la perspectiva religiosa, como abandono, y llamó a mantener la confianza incluso en escenarios de adversidad.
Recordó que la propia tradición cristiana recoge esa sensación de abandono, desde la expresión de Jesús en la cruz, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, hasta las experiencias espirituales atribuidas a San Juan de la Cruz y la Madre Teresa de Calcuta.
Álvarez Cano diferenció además entre creer y confiar, al señalar que la falta de fe no consiste únicamente en poner en duda aquello que establece la Biblia. “La falta de fe significa desconfiar de Dios”, sostuvo.
Frente a las injusticias, la violencia, las desapariciones y la muerte que atraviesan a las familias, el Arzobispo llamó finalmente a perseverar, aunque reconoció que esas realidades colocan a las personas frente a preguntas difíciles sobre el sufrimiento y la aparente ausencia de respuestas.




