MORELIA, Mich., 17 de febrero de 2016.- Parece un día normal; las personas caminan sobre la avenida Leandro Valle; hay poco tráfico; algo de basura, poca si se considera que ayer, ahí mismo, miles de visitantes acudieron a ver al Papa Francisco, y por la noche el lugar rebosaba en basura.

No sucede lo mismo en el estadio Morelos. Los estacionamientos siguen con un exceso considerable de basura. Hay algunas personas que trabajan para devolverle su cara habitual.

Se escuchan ruidos metálicos, martilleos que salen del inmueble deportivo. Hay estructuras y toldos por muchos lados, otros ya empiezan a ser removidos. Corre algo de viento y la basura vuela, alguna llega a la avenida que circunda el estadio. Las camionetas de los trabajadores y de los proveedores entran y salen de los estacionamientos.

Hileras de baños portátiles descansan en los estacionamientos.

Dentro del Morelos, sobre la cancha, hay empleados trabajando de prisa para desmontar todo lo que queda en el césped. El altar que utilizó el líder católico ya no está, pero aun se ven muchas cosas sobre la cancha.

Los negocios que ayer vendían comida ya no están, sólo se colocaron provisionalmente para atender la demanda de los visitantes. Sólo se ven dos tiendas abiertas, lo demás está cerrado. Este es el panorama a un día de la visita papal.