CIUDAD DE MÉXICO, 17 de febrero de 2016.- Grupos ecologistas, de familiares de personas desaparecidas de Veracruz, Guerrero y Tamaulipas –entre otros–, religiosos relacionados con la atención de migrantes centroamericanos, grupos de autodefensas de Michoacán y organizaciones sindicales como el de la UNAM y el Mexicano de Electricistas, manifestaron su malestar por no haber sido recibidos por el Papa Francisco, durante su visita al país.

Varios de ellos, inclusive, enviaron –previo a la visita– cartas tanto a la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) como al propio Vaticano, solicitando una audiencia con el Obispo de Roma, cuando éste estuviera en México. Jamás hubo respuesta.

Incluso, el padre Alejandro Solalinde, quien dirige un refugio para inmigrantes centroamericanos en Oaxaca, se quejó del “secuestro del Papa Francisco por parte de Televisa, la jerarquía católica y los representantes del gobierno”, porque no permitieron que los padres de los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, y otros grupos afines, pudieran manifestarle lo que ha estado ocurriendo en México.

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