MÉXICO, DF, 29 de enero de 2015.- México tiene 142 humedales en su territorio, lo que lo ubica como el segundo gran “bosque de agua” del mundo, sólo superado por el Reino Unido que ocupa el primer lugar mundial con sus 180, destacan las cifras que revela el Instituto Nacional de Estadística y Geografía con motivo del Día Mundial de los Humedales que se conmemora el segundo día de febrero de cada año.

No es menor la riqueza que contienen los humedales mexicanos, pues su “conservación y manejo sustentable pueden asegurar la riqueza biológica y los ‘servicios de ecosistema’ que éstos prestan, tales como el control de inundaciones, reposición de aguas subterráneas, estabilización de costas y protección contra tormentas”, entre otros valores incluidos los culturales, destaca el portal electrónico de de la denominada Convención Ramsar.

En total, la extensión de los bosques de agua nacionales abarca un área de 8 millones 833 mil 752 hectáreas, que se encuentran repartidas, en su mayor parte, entre Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán y Veracruz,

En los 12 últimos meses, la Convención Ramsar reconoció y ya protege cuatro nuevos bosques de agua, tres de ellos en el estado de Chihuahua: Humedales de Guachochi, Laguna La Juanota, y Manantiales Geotermales de Julimes; y uno más en Sonora: la Laguna de la Cruz.

Ramsar es el nombre de la ciudad iraní en la que se realizó la primera Convención del Día Mundial de los Humedales, que es un tratado inter gubernamental que sirve de marco de referencia para la acción nacional y la cooperación internacional en favor de la conservación y el uso racional de los humedales y los recursos hídricos.

En el mundo existen actualmente más de 2 mil 100 sitios en la lista de humedales de importancia Internacional que se ubican en 163 países, con una superficie que ronda los 200 millones de hectáreas.

En Michoacán, se ubican nueve de los humedales protegidos por la convención Ramsar que abarcan una superficie total de 122 mil 677.73 hectáreas. El mayor de ellos, se ubica en los linderos con el estado de Jalisco, en la llamada Cuenca de Chapala e incluye a los municipios michoacanos de Cojumatlán de Régules, Venustiano Carranza y Briseñas.

En orden de importancia por su extensión territorial, le siguen los humedales protegidos de la Cuenca del Lago de Pátzcuaro con una superficie de 707 hectáreas que se distribuye entre los municipios de Zacapu, Pátzcuaro, Quiroga, Tzintzuntzan, Erongarícuaro, Tingambato, Huiramba y Nahuatzen.

La costa michoacana también es rica en humedales y los protegidos actualmente por la convención se encuentran en la Laguna del Caimán, ubicada en el puerto de Lázaro Cárdenas con una extensión de mil 125 hectáreas. En el municipio de Aquila los humedales protegidos cubren una extensión total de 433.75 hectáreas, y se ubican en las playas Mexiquillo, Colola y Maruata.

Además de esos humedales protegidos, la entidad cuenta con una vasta riqueza que se encuentra a la espera de la acción de las autoridades en la materia. Destacan los casos de los humedales que se ubican en los lagos de Zirahuen y Cuitzeo.

En ambos casos urgen las acciones en virtud de que han perdido la superficie y la profundidad del espejo de agua hasta en un 60 por ciento, además de que el crecimiento poblacional y la contaminación producto de las actividades agrícolas amenazan su permanencia.

En julio de 2012, el gobierno mexicano planteo la experiencia del Programa Nacional de Reservas de Agua (PNRA), producto de la colaboración entre la Comisión Nacional del Agua y la Alianza WWF-Fundación Gonzalo Río Arronte, cuya instrumentación inició con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El objetivo del PNRA a mediano plazo es la protección del régimen hidrológico en 55 sitios Ramsar, 97 áreas naturales protegidas y más de 78 mil kilómetros cuadrados de cuencas hidrológicas en México que actualmente no cuentan con una figura de protección a pesar de ser consideradas de alto valor para la conservación y presentar escasa presión en términos de uso del agua.

La Organización de las Naciones Unidas ha instado a valorar la importancia de estos ecosistemas, de forma tal que no se centre exclusivamente la productividad del agua en torno a la agricultura, como lo establece el más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Los irreemplazables ecosistemas de humedales están sufriendo impactos negativos de enorme magnitud, muchos irreversibles, a manos de intereses particulares y sectoriales a los que parece no importar el interés general ni la salud que tanto dependen del agua.

“Los efectos de los cambios en el uso de la tierra, la desviación de aguas y el desarrollo de infraestructuras siguen conduciendo a la degradación y la pérdida de humedales”, fue uno de los comentarios derivados de la Convención Ramsar.

El texto explica que el aumento de la productividad del agua y la eficiencia en su uso. También es una preocupación clave para los políticos en muchas partes del mundo, por lo que sugiere superar el enfoque tradicional sobre la productividad del agua en función del rendimiento en la agricultura a una visión más amplia del concepto, que incluya servicios a los ecosistemas.

Este enfoque tiene en cuenta la regulación y purificación del agua, la polinización, el control de la erosión y otros servicios de los ecosistemas prestados por los humedales y los bosques. “Las comunidades dependen de estos ecosistemas que pueden verse afectados negativamente cuando el agua se desvía de los ríos o arroyos para el uso exclusivamente agrícola”, añade el informe.