CIUDAD DE MÉXICO, 18 de mayo de 2016.- Con motivo del inicio de la temporada de huracanes en el país –del 15 de mayo al 30 de noviembre–, Jorge Zavala, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, destacó la necesidad de no minimizar los fenómenos meteorológicos de baja intensidad, como tormentas tropicales o huracanes que se desplazan lentamente, pues generan grandes precipitaciones, mismas que podrían ocasionar severas inundaciones, deslizamientos y derrumbes con afectaciones a la población.

Aunque tienen más energía, los huracanes de categoría mayor no necesariamente son los más destructivos, dijo y ejemplificó: en 2013 “Manuel” permaneció durante varios días frente a las costas de Guerrero, cuando tenía una clasificación de tormenta tropical, y generó lluvias intensas que provocaron enormes daños en esa entidad.

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