MORELIA, Mich., 21 de marzo de 2012.- No es que el agua se acabe, el volumen total que existe en el planeta es el mismo, lo que ha cambiado son los sitios donde hay disponibilidad. En la última época de los glaciares se recargaron los acuíferos, labor que llevó entre 10 y 15 mil años; actualmente, en menos de 100 años esos niveles han bajado considerablemente.Si todo el recurso del planeta pudiera colocarse en un recipiente de 20 litros, una cucharada correspondería al agua potable disponible, indicó Luis Marín Stillman, académico del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.En el marco del Día Mundial del Agua, que se conmemora este 22 de marzo, consideró que la cosecha de agua de lluvia es una forma de enfrentar los problemas de esta índole que aquejan al Distrito Federal, y al país, en general. Con esta opción, se “puede reproducir de manera artificial del ciclo hidrológico; la idea es captar parte del líquido, no enviarlo directamente al drenaje, y usarlo en diferentes aplicaciones.En México se reconocen dos tipos de agua: la de lluvia y la residual, sea municipal o industrial. En Estados Unidos, existe uno tercero: agua de tormenta, que puede tocar pisos o pavimentos y es muy fácil de contaminar con aceites y grasas; en poco tiempo se convierte en recurso de mala calidad, detalló el investigador.Al señalar que la recarga de acuíferos puede ser un proceso lento que lleva incluso miles de años, dijo que la principal zona respectiva está localizada en el Ajusco; no obstante, las perforaciones en esos sitios son, además de incosteables económicamente, complicadas en el aspecto técnico, porque es el punto en que más lejos se encuentra el espejo de agua.RealidadMarín Stillman aseguró que hay acciones que pueden hacer las personas para colaborar con el ahorro, como “la reforestación. Sin embargo, si plantas un árbol se requieren 40 años para que pueda dar agua al ecosistema”.Asimismo, comentó que en 1976 autoridades del Distrito Federal reconocieron la existencia de 36 acuíferos sobreexplotados, y para 2002, la cifra superaba los 100.Por lo que hace a México, en algunos acuíferos –de Querétaro hacia el norte–, se ha datado la edad de las aguas. Las de Tlaxcala son las más jóvenes, con medio siglo; las de León, Guanajuato, de mil 200 años; de Aguascalientes y Chihuahua, de 20 mil años”.“Si cuidamos el recurso, nos ayudará a tener sustentabilidad hídrica. El agua que se utiliza puede tener 10 ó 15 mil años, y la que llueve hoy, no llegará rápido a los acuíferos”, añadió.Mientras la cantidad disponible va a la baja, el crecimiento poblacional va a la alza. A nivel mundial, en el momento en que se pasó de mil a dos mil millones de seres humanos, el uso del agua se triplicó; al alcanzar los tres mil millones, se cuadriplicó. Cada día más gente demanda servicios de esta índole, la cuestión es saber cómo abastecerla si cada día hay menos disponibilidad.Para contribuir a solucionar el problema hídrico, la UNAM, a través del IGf, celebrará el Día Mundial del Agua con un seminario sobre sustentabilidad, en el que participarán representantes de la industria, entidades gubernamentales y de esta casa de estudios.Las actividades para conmemorar esta efeméride comenzaron el año pasado, y asistieron especialistas europeos y de América, que trataron como tema central la reforestación.Las de este año involucrarán más a las empresas, y se pretende que giren alrededor de debates. “La gente está cansada de diagnósticos, quieren soluciones, por eso vamos a poner en la mesa los temas, a ver cómo nos va”, subrayó Marín Stillman.OrigenEl Día Mundial del Agua se conmemora, desde 1993, cada 22 de marzo. El lema de este año es “Agua y seguridad alimentaria”, que engloba en forma simultánea la alimentación y el líquido.Nació en la Asamblea General de las Naciones Unidas, después de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada del 3 al 14 de junio de 1992, en Río de Janeiro, Brasil.