MORELIA, Mich., 16 de febrero de 2016.- Algunos comenzaron a llegar al estadio Morelos 24 horas antes de que el Papa Francisco lo haga, la mayoría en la madrugada y para cuando el sol salió la fila para ingresar llegaba hasta el semáforo de entrada a la colonia Fidel Velázquez.

Poco a poco van ingresando, los que tienen acceso del uno al cuatro por la entrada que da a la colonia Leandro Valle, del cinco al ocho por la Defensores de Puebla, cada uno en su fila, la mayoría jóvenes, pero también hay adultos y muchos.

Se organizan contingentes por parroquias, por ciudades, por estados, algunos guiados por sus pastores.

Los que pasaron aquí la noche resienten el frío y el hambre que calman con un atole o un café y una torta o un tamal; los que van llegando tienen ánimo para cantar y brincar la de creía el gallo que madrugaba a la 1… a las 8…

Todo en orden, elementos del Ejército Mexicano y de la Policía Federal vigilan las inmediaciones, sólo observan, la revisión que hacen para permitir el acceso es mínima y personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos vigila que no se cometan excesos como algún toqueteo de más.

Alrededor  del coloso del Quinceo ni un arco detector de metales y tampoco quien le diga a la gente los objetos con los que no puede ingresar y muchos llegan con bancos y sillas plegables que deberán dejar afuera.

La basura prolifera y en el piso envases de electrolitos, cajas de jugos, botellas de agua, impermeables desechables que repartió la red Hagamos Lío, estuches de los bastones para la selfie, las bolsas de los binoculares; en descargo de quien las dejan en suelo, no hay un solo bote para depositarlos.

Tampoco se previó las horas que la gente iba a estar afuera del estadio Morelos y si bien adentro se observan hileras de baños portátiles afuera se las arreglan como pueden, las casas de la colonia Leandro Valle prestan sus baños a cambio de cuatro pesos, algunos optan por buscar un matorral en los respiraderos del volcán.

Ya pasó el frío, ahora viene el calor y todavía faltan siete horas para que el Papa Francisco llegue al encuentro con la juventud.