MORELIA, Mich., 8 de enero de 2016.- En entrevista para Quadratín, Blanca Ireri Camacho Carrasco, presidenta de Movimiento Urbano y Rural A.C. (Murac), explicó que el camino para formar una asociación civil parece muy sencillo, porque la ley lo marca así, sin embargo, dijo, la realidad es que quien quiera hacerlo se enfrenta a una serie de problemas que sólo surgen sobre la marcha.

 

Dijo que en resumidas cuentas se trata de solicitar el permiso en la Secretaría de Economía (SE), el cual es gratuito, después ir con el notario con el objeto social bien claro, lo que implica saber y delimitar bien cuál es la actividad que la naciente asociación civil va a realizar, elaborar el acta constitutiva, inscribirse en el padrón de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y después ir al Servicio de Administración Tributaria (SAT) para darse de alta y recibir la cédula, después de ahí se toma la decisión si se hace el trámite de la Cluni (Clave Única de Registro de Organizaciones) que es la clave que da acceso a recibir subsidios de manera federal. Si se decide no hacer ese trámite, no pasa nada, sigue constituida como una a.c.

 

Camacho Carrasco explicó que el problema viene primero cuando se acude a la Sedesol, porque es muy común que ahí le hagan modificaciones, por ejemplo pueden decir que el acta está mal redactada, lo que significa regresar con el notario y hacer la modificación pedida, pero hay que pagar otra vez. En esto se puede perder mucho tiempo, puntualizó.

 

La presidenta de Murac indicó que eso se podría evitar si el notario entrega primero un borrador del acta, y éste es entregado en la Sedesol para la revisión, lo cual casi siempre es un problema porque se requiere la voluntad del notario, situación que no es tan frecuente, o la otra opción es asesorarse con un abogado para la realización del documento, señaló.

 

Una vez que ya se libraron estas situaciones, hay que ver si se quiere hacer a la asociación una donataria autorizada, que es una figura que permite expedir recibos deducibles de impuestos, para que las empresas puedan dale a la organización alguna parte proporcional del impuesto que debieran pagar. Para ello se debe hacer un tramite ante el SAT y estar rindiendo informes para la transparencia del recurso recibido. El SAT también puede echar atrás un proyecto por revisión y otra vez iniciar el trámite, el asunto se hace muy burocrático, puntualizó.

 

La presidenta mencionó que cuando se han pasado todos los filtros y ya se está listo para trabajar los proyectos, se llega a las ventanillas o a los programas, y se pide trabajar en algún proyecto. Hay ventanillas muy flexibles pero otras no, porque si no se tiene en el acta muy especificado qué es lo que se va a trabajar, se pierde la oportunidad, por ejemplo, si se quiere trabajar en violencia, y eso dice el acta, pero si hay un programa de violencia obstétrica, sólo por no especificarlo, ya no se puede participar, a menos que otra ve se modifique.

 

Camacho Carrasco consideró que estas situaciones deberían de cambiar, porque muchas personas que trabajan en asociaciones civiles, lo hacen por pasión, por gusto, e invierten dinero en el trabajo social, “pero la ley fiscal no distingue entre personas morales lucrativas y no lucrativas para muchas cosas,” lo que significa  presentar las declaraciones como si se tuviera un empresa que genera recursos económicos, y ese es el miedo de muchas asociaciones civiles, porque los gastos contables y bancarios para lo fiscal son idénticos a los que realizan las empresas que sí generan dinero, y muchas veces en las asociaciones civiles no se tiene el recurso.