MORELIA, Mich., 22 de febrero de 2016.- El papa Francisco describió su reciente viaje apostólico a México como una “experiencia de transfiguración” y alabó la “fe franca y robusta” de sus ciudadanos, un pueblo “tan a menudo oprimido, despreciado y violado en su dignidad”.

“El viaje apostólico que he realizado recientemente a México ha sido una experiencia de transfiguración”, dijo.

Además, según publica el diario Excélsior, confesó que el “baricentro espiritual” de su viaje tuvo lugar frente al Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde “permanecer en silencio frente a la imagen de la madre era lo que ante todo” se había propuesto.

Fueron 20 minutos los que permaneció rezando, momentos en los que reveló, se dejó “mirar por ella (la Virgen de Guadalupe) que lleva en sus ojos la imagen de aquellos hijos a los que ha mirado y recoge el dolor por la violencia, los secuestros, los asesinatos y las violaciones que dañan a tanta gente pobre”.

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