MÉXICO, DF., 25 de julio de 2015.- A fin de contrarrestar los problemas de salud física y mental ocasionados por trastornos alimenticios, es necesario implementar estrategias para que los niños, niñas y adolescentes tomen conciencia de la necesidad de una alimentación adecuada, advirtió la diputada Lucila Garfias Gutiérrez.

Según un comunicado, la legisladora de Nueva Alianza consideró alarmante que en México se registren cada año 20 mil casos nuevos de bulimia y anorexia, entre otros desórdenes alimenticios, principalmente entre las mujeres que inician esta mala práctica durante la adolescencia, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud.

Por ello, llamó a las autoridades competentes a reforzar las campañas de información para este sector de la población, sobre las consecuencias que genera no llevar una dieta equilibrada, además de dar seguimiento puntual a los casos detectados para evitar pérdidas humanas. “Es difícil contar con estadísticas reales sobre los casos de desorden alimenticio en México, dado que, en muchas ocasiones, es un mal que se padece a escondidas y de manera silenciosa”, subrayó.

Sin embargo, reiteró que se deben impulsar políticas públicas para prevenir y atacar estos trastornos, sobre todo cuando la Secretaría de Salud ha estimado que el 3% de los adolescentes que recurren al ayuno sin control o al vómito, fallecen antes de iniciar un tratamiento.

Hizo hincapié que estas enfermedades son un problema público que debe combatirse desde distinto frentes, ya que no es únicamente una cuestión de mala alimentación, sino que implica factores biológicos, sicológicos y sociales.

“Estas conductas patológicas de alimentación inadecuada son en muchas ocasiones la respuesta a patrones de belleza que colocan la esbeltez como el ideal para hombres y mujeres, sin tomar en cuenta la realidad del físico de los mexicanos”, dijo.

Finalmente, Lucila Garfias recordó que Nueva Alianza ha impulsado iniciativas para combatir la obesidad, quedando pendientes algunas propuestas para dar batalla a los trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia, los cuales se han incrementado en un 300% durante los últimos 20 años en México.