Dalia Villegas Moreno/Quadratín
MORELIA, Mich., 8 de septiembre de 2017.- Construcciones de adobe, madera y tabique son las más vulnerables a sufrir fisuras, agrietamientos e incluso a colapsarse en caso de sismos, señalaron constructores mexicanos, quienes, sin embargo, aseguran que en México se ha arraigado una cultura de la construcción basada en el acero y el cemento, lo que, aunque nada está escrito, garantiza una resistencia técnicamente aceptable frente a los movimientos telúricos.
En entrevista, el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción, Francisco Javier Gallo Palmer señaló que las normas de construcción establecidas en la República Mexicana son de muy alta seguridad, en virtud de que se construye con acero y concreto, lo que da gran estabilidad a las edificaciones y cimentaciones.
Comentó que las edificaciones de la actualidad, de acero, cemento, tabique y bloques son muy diferentes a las que se realizaban hace 30, 50 años o más tiempo: de cantera, adobe o madera, que resultaban más vulnerables, y que, paradójicamente, edificios antiguos se mantienen de pie debido a que la técnica de construcción se basaba en grandes bloques de piedra que generan gran estabilidad.
“Las edificaciones antiguas están muy bien hechas, por ejemplo el Acueducto de Morelia, basado en bloques muy grandes; el peligro es con los bloques pequeños, por ejemplo, actualmente utilizamos un tabique de siete a 10 centímetros de espesor, esos son los que pueden fisurarse o agrietarse”, expuso.
A decir de Gallo Palmer, la normativa vigente para la regulación de edificaciones para infraestructura educativa, hospitalaria, carretera y vivienda se basan en un modelo que se sigue en toda la República, bastante actualizado, aunque señaló que lo está retrasado son los reglamentos de tramitología.
“Los edificios nuevos de 30 o 40 años para acá utilizan en algunas de sus partes estructuras de acero, y las más modernas llegan a ser de puro acero; los colapsos se dan cuando es impredecible, intenso o cuando hay una mala cimentación y edificación; no hay nada escrito, porque las magnitudes son impredecibles, y ante un movimiento telúrico poderoso no habría construcción que resista”, advirtió.