MORELIA, Mich., 12 de noviembre de 2019.- Siete de cada 10 pacientes con diabetes sufrirán en algún momento una amputación, alertó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Michoacán.

Esto, debido a los descuidos y a la falta de control del padecimiento, que ocurre hasta en el 50 por ciento de los enfermos, explicó la cirujano plástico de la Clínica de Heridas Complicadas del Hospital General de Zona (HGZ) No. 83 del IMSS Camelinas-Morelia, Mayra Selene Mercado Bravo.

Y es que el envejecimiento de los tejidos en los pacientes con diabetes ocurre de manera más acelerada e irreversible, sobre todo en la parte circulatoria, en donde el aporte de medicamentos y nutrientes es más difícil de que llegue hacia las extremidades, principalmente a las inferiores (neuropatía).

“No necesariamente estamos hablando de amputaciones totales o desarticulaciones a nivel de la ingle, pero los pacientes pueden empezar a perder la punta de un dedo del pie, después el dedo, dos dedos, o medio pie”, apuntó.

La especialista señaló que las amputaciones por diabetes ocurren principalmente en pacientes mayores de 50 años, y en un mayor porcentaje en hombres que en mujeres, por complicaciones en las heridas que requieren una atención diferente a la de una persona sana.

“Necesitamos una intervención especial porque las condiciones son completamente diferentes. (…) Cualquier lesión que a nosotros no nos afecta, a un paciente con diabetes, sí. Lo difícil es revertir el daño en condiciones de lesión, la elevación de la glucosa hacen que se vuelva irrevertible”, detalló.

La terapia VAC para la atención de pacientes diabéticos

Desde hace tres años, la delegación estatal del IMSS adoptó la terapia VAC (Vacuum Assisted Closure, por sus siglas en inglés) para la atención de pacientes diabéticos. Actualmente la Clínica de Heridas Complicadas del HGZ No. 83 atiende a 10 mil derechohabientes con esta enfermedad.

Mediante la terapia asistida por vacío se ayudará a limpiar y evitar la expansión de la infección en el paciente, así como a mejorar las condiciones vasculares de las heridas, lo que finalmente ayudará a impedir que ocurra una amputación.

En la práctica privada la aplicación de este sistema cuesta entre 6 mil y 9 mil pesos por recambio, y a la semana se pueden llevar hasta tres sesiones, lo que podría elevar el costo hasta los 27 mil pesos.