CIUDAD DE MÉXICO, 14 de septiembre de 2021.- A principios de marzo, 16 países de Europa detuvieron la aplicación de la vacuna contra COVID-19 de AstraZeneca. El motivo fue la sospecha de algunos casos de trombosis como un efecto secundario de la vacuna.

Según Muy Interesante, el escenario se repitió un mes después en Estados Unidos, esta vez con la vacuna de Johnson & Johnson. La cobertura mediática sumó a un contexto infundado de desconfianza hacia estas vacunas, y tanto la Agencia Europea del Medicamento (EMA), como la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) iniciaron investigaciones profundas al respecto.

Después de un análisis exhaustivo, la conclusión tanto de la EMA como de la FDA fue la misma: los beneficios de recibir estas vacunas son mucho mayores que sus riesgos, porque la aparición de estos efectos secundarios es extremadamente rara.

Después de conocer el veredicto, tanto EEUU como Europa reiniciaron la vacunación con las inoculaciones de AstraZeneca y Johnson & Johnson.

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