Crece 3.7% población con discapacidad en Michoacán
MORELIA, Mich., 9 de octubre de 2025.- La médica Andrea Guadalupe Ochoa advirtió que en Michoacán cerca de 130 mil personas presentan alguna condición dentro del espectro autista, una de cada 31 según datos del Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, y enfrentan múltiples formas de discriminación, exclusión y violencia institucional en los ámbitos educativo, médico, laboral y deportivo.
Durante la exposición que realizó ante el Congreso local al presentar la iniciativa de Ley del Autismo, este jueves, la especialista sostuvo que el Estado mexicano mantiene una omisión estructural frente a esta población, que vive un recorrido constante de exclusión: “Desde la detección tardía hasta la falta de escuelas que los acepten o empresas que los contraten”.
Detalló que las escuelas públicas y privadas solo aceptan un niño con autismo por grupo o incluso por plantel, condicionan la matrícula a entrevistas o pruebas de comportamiento y exigen contratar una “maestra sombra” particular, cuyo salario oscila entre 7 mil y 9 mil pesos mensuales, gasto que recae en las familias.
Agregó que las terapias especializadas pueden superar los 12 mil pesos mensuales, mientras que un diagnóstico clínico temprano cuesta alrededor de 8 mil pesos si se realiza de manera privada.
“No existen espacios públicos gratuitos para diagnóstico ni programas suficientes de detección temprana”, lamentó, pese a que antes de los seis años el cerebro infantil mantiene su mayor plasticidad.
Recordó que el Centro de Autismo del DIF estatal es el único espacio especializado, pero tiene un límite de atención de dos años y medio por paciente, periodo que calificó como insuficiente. También cuestionó la falta de regulación en los métodos terapéuticos, como el enfoque ABA, que puede generar traumas complejos en los menores.
En el ámbito laboral y deportivo, señaló que no existen programas de inclusión ni adecuaciones. Relató el caso de un menor autista rechazado en el Centro Deportivo Venustiano Carranza por “no seguir instrucciones”, pese a que sabía nadar.
Desde el ámbito médico, criticó que los profesionales de la salud sigan tratando el autismo como una enfermedad. “En la formación médica ni siquiera se menciona la palabra autismo”, dijo, y refirió casos de medicación innecesaria que ponen en riesgo la salud de los niños.
Ochoa subrayó que el autismo debe entenderse como una condición neurodiversa, parte de la variabilidad humana, y no como una enfermedad.
Citó a los especialistas Ernesto Reaño y John Sinclair para recordar que “tener lástima por un autista es expropiarle su dignidad” y llamó a construir políticas públicas “no por ellos ni en su lugar, sino con ellos”.
Recomendó incluir programas de apoyo psicológico para las familias, capacitación obligatoria para personal docente, médico y judicial, y acuerdos con empresas michoacanas que promuevan la inclusión laboral.
"La ignorancia es la fuente del capacitismo, dijo. Urge educar a la sociedad y reconocer que esos niños serán adultos; ¿qué será de ellos si no hay espacios para estudiar ni trabajar?”
Con más de 130 mil michoacanos dentro del espectro autista, la especialista cerró su mensaje con un llamado a legislar para reconocer la neurodiversidad, combatir el capacitismo y garantizar apoyos permanentes y gratuitos a las familias.