Rechaza Federación Inglesa plan de FIFA para privatizar Mundial
CIUDAD DE MÉXICO, 17 de junio de 2026. – Durante el Mundial de la FIFA 2026, las bebidas sin alcohol o de bajo contenido alcohólico, conocidas internacionalmente como NoLo (No/Low alcohol content, en inglés), se han posicionado como la apuesta principal de la industria cervecera. Presentadas ante los consumidores como alternativas “más saludables” a las bebidas alcohólicas tradicionales, estos productos han logrado posicionarse y han experimentado un crecimiento acelerado en el mercado mundial y nacional en los últimos años. Esta estrategia ha permitido posicionar las marcas de bebidas alcohólicas en espacios, horarios y frente a públicos donde no estarían permitidas.
En comunicado de prensa, a nivel global, las ventas de cerveza sin alcohol han crecido sostenidamente un 8 por ciento anual, con un valor cercano a 24 mil millones de dólares en 2025. Sin embargo, especialistas en salud pública y organizaciones de la sociedad civil advierten que esta expansión ocurre en un contexto de escasa regulación, vacíos normativos y evidencia científica que muestra sus riesgos.
Aunque estas bebidas contienen cantidades mínimas o nulas de etanol, especialistas como Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA) advierten que “hasta el momento, existe poca evidencia sobre el rol de estas bebidas en la prevención o reducción de daños asociados al alcohol. Estas bebidas pueden actuar como una puerta de entrada hacia bebidas alcohólicas convencionales, especialmente entre adolescentes y personas que nunca han consumido alcohol. Por lo anterior se ha exigido que su marca, sus colores y sus presentaciones sean claramente diferenciadas de las bebidas con alcohol”.
Al respecto, el Dr. Raúl Martín del Campo, asesor en alcohol y sustancias psicoactivas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala: “La OPS ha manifestado preocupación sobre el mercadeo encubierto de las bebidas sin alcohol o con bajo contenido de alcohol, específicamente la extensión de marca, la exposición de menores de edad y la normalización del consumo de alcohol. Por ello, resulta fundamental que los marcos regulatorios contemplen medidas de etiquetado claro, restricciones integrales a la publicidad y mecanismos de vigilancia que eviten que estos productos sean utilizados para eludir las políticas de control del alcohol y socavar los objetivos de salud pública”.
La evidencia internacional ha documentado que la exposición al marketing de productos sin alcohol o con bajo contenido alcohólico influye en las actitudes, expectativas y patrones de consumo, particularmente entre jóvenes. Diversas revisiones científicas han encontrado asociaciones entre la exposición a su publicidad y un mayor riesgo de consumo y de consumo excesivo de bebidas con alcohol.
A pocos días de haber iniciado la Copa Mundial de Futbol 2026, ya se confirma que ofrecer estas bebidas no ha tenido un impacto en reducir los daños ocasionados por el consumo de alcohol. Siguen ocurriendo detenciones por consumo en la vía pública o por conducir bajo efectos del alcohol. Incluso murió un aficionado de 27 años en estado de ebriedad durante el partido amistoso México frente. Portugal, al intentar saltar de zona en los palcos del estadio, el pasado 28 de marzo de 2026. La falta de regulación permite que el alcohol siga presente. Y, por el contrario, las bebidas sin alcohol se siguen promoviendo en festivales donde los niños, niñas y adolescentes se exponen a su publicidad y promoción. Es la exposición a una misma marca, que se aplica casi sin distinción entre una bebida con alcohol y una bebida sin alcohol.
Las bebidas sin alcohol suelen promocionarse en espacios donde la publicidad de bebidas alcohólicas enfrenta mayores restricciones, incluyendo eventos deportivos, transmisiones de futbol y plataformas digitales frecuentadas por menores de edad. Esta es una manera de hacer presentes y publicitar marcas asociadas a bebidas alcohólicas. En la Ciudad de México, donde la venta de bebidas alcohólicas está prohibida durante el Mundial de Futbol en los Fan Fest, la industria alcoholera ha declaradoxi que se enfocará en “la presencia de productos sin alcohol y en crear experiencias para los usuarios”. La evidencia ha demostrado que la similitud entre marcas, logotipos, colores y empaques facilita que estos productos funcionen como una extensión de las estrategias de posicionamiento de las grandes corporaciones alcoholerasxii.
En México, el problema se agrava por un marco regulatorio insuficiente. Norberto Hernández, asesor científico en El Poder del Consumidor declaró: “Estas bebidas se encuentran en un limbo regulatorio. No deben ser tratadas como bebidas alcohólicas, aunque cumplen con la normatividad para etiquetado de bebidas alcohólicas; por otro lado, tampoco cumplen necesariamente con los requisitos de etiquetado frontal aplicables a otras bebidas azucaradas. Esto dificulta que los consumidores conozcan con claridad su contenido de azúcares, calorías, edulcorantes o aditivos”.
Estas estrategias surgen en medio de la nueva evidencia sobre los daños asociados al consumo de alcohol y de las recomendaciones de a Organización Mundial de la Salud (OMS) señalando que no existe un nivel de consumo de alcohol completamente seguro para la salud y que los riesgos comienzan desde las primeras cantidades consumidas. Además, el alcohol es una sustancia tóxica, psicoactiva y carcinógena asociada con al menos siete tipos de cáncer.
Ante este escenario, se ha vuelto fundamental la implementación de las medidas más costo-efectivas para reducir los daños asociados al alcohol, recomendadas por la OMSxiii y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)xiv,que buscan fortalecer los impuestos al alcohol, restringir la publicidad y el patrocinio, limitar la disponibilidad física de los productos, reforzar las medidas contra la conducción bajo los efectos del alcohol y mejorar la información al consumidor.
La Red de Acción sobre Alcohol considera que estas recomendaciones también deberían extenderse a las bebidas sin alcohol y de bajo contenido alcohólico cuando utilicen estrategias de mercadotecnia orientadas a promover marcas de alcohol. Por ello, propone: establecer etiquetados claros y visibles, separar físicamente estos productos de las bebidas alcohólicas en los puntos de venta, prohibir la publicidad dirigida a menores de edad y evaluar esquemas fiscales acordes con sus características y posibles riesgos.
México enfrenta el reto de actuar antes de que los vacíos regulatorios se traduzcan en nuevos problemas de salud pública. La pregunta ya no es si estos productos deben regularse, sino qué tan pronto pueden implementarse medidas que garanticen información transparente, protección para niñas, niños y adolescentes, y políticas coherentes con la evidencia científica disponible.




