MORELIA, Mich., 8 de diciembre de 2021.- “¡Llévela a 10! Llévela a 10”, se escucha el grito de un hombre que vende ropa usada, mientras que al fondo se oye Mi cómplice, de Los Cardenales de Nuevo León. Las personas andan por los pasillos del tianguis del Pedregal, un mercado popular ubicado al noreste de la capital michoacana, y que abarca distintas colonias a lo largo de la avenida del Pedregal los miércoles.

Se caracteriza principalmente por tener productos de segunda mano, donde la gente va para comprarse cosas más baratas y darles una segunda oportunidad, una segunda vida.

A un hombre le gusta una pantalla plana. El vendedor le pide 2 mil pesos y empieza la negociación: “¿cuánto es lo menos?”, dice el hombre interesado, “ya es lo menos, ya está muy castigado el precio, patrón”, le contesta el vendedor. Una mujer que acompaña al hombre le recuerda que no trae ese dinero en ese momento; “es que aquí no se viene con ese dinero, se viene con poco”, le expresa.

También hay diversidad de comida. Hay un lugar de tacos asados, donde tienen una propuesta: si el comensal logra devorarse 10 tacos, éstos son gratuitos. Al preguntarle a uno de los responsables del lugar si esto ha sucedido alguna vez, contesta que antes sí pasó, por lo menos unas tres veces, sin embargo, ahora no hay quién rompa ese récord; “es que sí está cabrón chingarse 10 tacos de estos”, expresa un poco burlón.

El mercado también es reconocido porque en muchos lugares venden corundas. Por alguna razón al interior del mercado se ofertan las corundas rellenas, las planas o de ceniza, venden la salsa y hasta la crema, “más que en el Santo Niño”, dice una mujer en referencia el Mercado del Santo Niño, que vende muchas corundas. Pero no solo en el mercado; a lo largo de la avenida El Pedregal varios expendios ofertan este platillo tradicional michoacano.

“Aquí puedes conseguir tu regalo de Navidad”, asegura la señora Margarita, quien vende zapatos. “Aquí vas a encontrar los costos más baratos de todo Morelia”; expone que en El Pedregal no todo lo que se vende es usado; “estos están nuevos y vienen con su cajita”, indica mientras muestra un par de zapatos; “¿cuál es su número?”.

Hay tantas cosas que a veces la gente no sabe ni lo que vende. Un hombre asegura que lo que tiene en su puesto es una cámara, pero es evidente que es un proyector de cuerpos opacos. Él sigue insistiendo que es una cámara y que cuesta mil 500 pesos. Al final reconoce que no sabe lo que es, pero “jala bien”.

Muy a su manera siguen manteniendo los protocolos sanitarios para no esparcir el Covid; a la entrada y a la salida del mercado hay una persona que ofrece gel antibacterial, y en muchos puestos a lo largo de este tianguis, hay cartulinas que piden la utilización del cubrebocas, muchos los llevan, pero una gran cantidad de personas ya no lo hace.