MORELIA, Mich., 14 de octubre de 2019.- A los policías estatales los emboscó un convoy de cinco camionetas blindadas, comandada por más de 30 hombres, todos portando armas largas, calibre 7.62, .223 y calibre .50, de uso exclusivo del Ejército Mexicano, por ello que se dará vista también a la Fiscalía General de la República (FGR), anunció el fiscal local, Adrián López Solís.

No fueron suficientes los esfuerzos de los agentes, el convoy de 42 policías fue rebasados porque no hubo bala que llevaran entre sus pertenencias lo suficientemente potente para penetrar las camionetas blindadas, quedando detrás un mar de sangre y cadáveres mutilados por los disparos. 

Las llamadas de auxilio, las voces desesperadas de las víctimas y la indignación de los que lograron sobrevivir han circulado por varios grupos: 

“K8, K8, heridos… En Aguililla X13”, y acompañando la voz del policía que pide auxilio, otro más se queja, que advierte “me estoy muriendo”, a la vez que se escuchan disparos a lo lejos, ráfagas. 

La masacre fue tan brutal que despertó las emociones de los policías, esos hombres que parece no inmutarse, se escucha en un audio voz consternada de un agente tratando de explicar lo que ve: 

“Wey no los ubico, lo que sí sé es que son de Sierra Costa… ¡La neta a uno le despedazaron el cráneo!”

Y otro más agrega “La neta se pasaron… hay tres compañeros muertos aquí donde estamos nosotros… se pasaron… ya que pueda te mando bien todo, las fotos…” y se corta. 

Ya con 13 muertos a cuestas, los mandos reclamaban la presencia del comandante Regional, de apellido Ulloa, responsable de haber ejecutado la orden judicial, pero a la que él no acudió. 

“Márcale a tu regional… para que nos mandó hasta acá si él ni viene… se les pide K8 y nadie respondió en el grupo… hay varios de los compañeros heridos…”, reclama un policía. 

Eran alrededor de las 10 horas cuando se confirmaba la emboscada y el número de muertos, cuando quienes quedaron vivos iniciaron las pesquisas para saber de dónde provino el ataque. 

Así como con los audios de auxilio, también llegaron los audios e imágenes de identificación de los probables responsables. 

El Pandeado, de Charapo; El Barbarino, responsable de la central de radios; El Payaso; La Cuata, hermana de Kiko; La Sombra, hijo de Celestino y vive hacía el cerro del Fraile; Isidro Fernández, puntero en El Aguaje; El Cachuchas y su hijo Juan Luis; Pedrillo, jefe de grupo; Alejandrillo y Jaime, de Chila.

De acuerdo con las investigaciones de los policías, que parecen conocerlos muy bien, al menos por sus motes, también participaron de la refriega El Alacrán; El Burro gris, detenido días atrás junto con la Secretaría de la Defensa Nacional, pero que salió libre; El Venado, jefe de grupo; y La changunga. 

Además, hay otros dos no identificados por sus nombres o motes, pero que se tiene plena certeza donde viven, es decir, al menos eran 17 personas, entre estas dos mujeres, todos bien armados y a bordo de varias camionetas blindadas. 

El saldo, ahora lo ha dicho el Fiscal, son 13 policías fallecidos, nueve lesionados y 20 más ilesos, todos los que fueron enviados a Aguililla para cumplimentar un mandato judicial por el delito de violación, pero del sospechoso por el que iban nada se sabe.