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MORELIA, Mich., 15 de julio de 2025.- Ser bombero voluntario para Carlos Andrés, un joven de 27 años, fortalece su don de servicio, sus ganas de ayudar a otros que lo necesitan, y aunque no hay claridad si se va a dedicar lo que resta de su vida a eso, sabe que este momento es crucial para seguir apoyando en labores que muchas veces son de riesgo.
Tiene ya tres años en el voluntariado, y desde que ingresó también hizo la academia en Bomberos Voluntarios de Michoacán IAP, y al terminar se quedó en la institución para seguir apoyando.
Se suele decir que cuando se es niño se busca ser policía o bombero, en el caso de Carlos no fue así, llegó a ser bombero de manera diferente; "mi mamá es tanatóloga, un día les impartió un curso (a los bomberos), y al acompañarla me dijeron que se venía la academia, que si me interesaba, y entonces yo desde chico siempre he tenido las ganas de ayudar a la gente, yo tengo una asociación civil y entonces parte de eso es apoyar a la sociedad, por eso me integré al cuerpo de bomberos para seguir ayudando".
En estos tres años ya ha vivido experiencias que lo han marcado en esta profesión. Cada caso tiene lo suyo y eso implica que haya sufrimiento de personas, y también significa que ningún caso es bueno, "nos han tocado incendio de casa habitación, de pastizales, extracción vehicular, creo que nos ha tocado de todo y cada caso tiene su historia que es muy triste porque eso significa que cuando llegan los bomberos, es porque algo grave está pasando, y nos toca hacer esa parte cruda".
Cuenta que particularmente le han tocado incendios en casas habitación y cuando llegan, las familias están llorando por la pérdida de todo su patrimonio, "también me han tocado accidentes donde las personas pierden la vida o se quedan con lesiones graves que finalmente les repercuten en su día a día".
Reconoce que desde que sale de casa se persigna, se encomienda a Dios y básicamente ese es su ritual para asegurar que va a llegar por la noche después de una jornada donde puede pasar cualquier cosa. El encomendarse a Dios también es para poder ayudar a las personas para que sufran lo menos posible, "es cuidarnos nosotros pero también saber que tenemos esa responsabilidad de que cuando llegamos a un siniestro es hacer lo mejor posible para poder ayudar de una mejor manera".
Uno nunca sabe cuándo puede regresar a casa, expresa, "sabes cuándo sales, pero no si regresas, tristemente ha habido compañeros en todos lados que ya no llegan, ya no regresan, entonces esa es la parte cruda y difícil, de saber que lo que estamos haciendo es complicado".
Por ahora donde está es un voluntariado, externa, y se hace con todo el corazón, pero uno nunca sabe aunque tenga metas pero a fin de cuentas la vida va diciendo por dónde sí y por dónde no, pero todo el tiempo que se pueda la intención es poder ayudar lo más que se pueda", reflexiona.




