APATZINGÁN, Mich., 14 de septiembre de 2020.- El miedo a perder a su familia, el terror de ver personas descuartizadas, el pavor a perder la dignidad y doblegarse a los caprichos de grupos criminales y la impotencia ante el abandono gubernamental para enfrentarlos, ha provocado el desplazamiento de miles de familias de toda la Tierra Caliente.

“Hemos sido desplazados a diferentes lugares del estado por miedo a la violencia tan grande que está pasando, en ese pueblo aniquilan a la gente como si fueran ratas, es gente sin conciencia, es una organización sin escrúpulos”, cuenta una de las víctimas de la violencia en el municipio de Aguililla, donde el narcotráfico se asentó hace ya medio siglo.

“Yo dejé mi comunidad, dejé mi parcela, dejé mi casa, tuve que salirme por la violencia; la última vez que me salí me agujerearon la casa a balazos, no podíamos estar ya ahí, era una situación totalmente de miedo, de terror; dejamos nuestras huertas que ahora están enzacatadas, la gente que trabajaba se salió toda… Hay muertos por doquier, en esa población apesta a muerte”.

“Yo no sé qué es lo que pasa con el gobierno y qué pasa con la sociedad que no habla, que no exige, todos tienen miedo, están llenos de terror; yo no sé si después de declarar esto vayan investigar para hacerme algo, pero si les digo, lo que me hagan a mí se lo hacen a todo el país, porque el gobierno está haciéndose tonto nada más, no lo importa la vida de las personas, lo único que le importa es su bienestar económico y su bienestar político con los demás países y sus compañeros de política”.

Por eso nos reservamos, nombres e imágenes, pero una voz es la misma de muchas víctimas de la violencia que se quedaron aquí, en el llamado corazón de la Tierra Caliente, porque su anhelo es regresar a sus comunidades, a sus parcelas, a sus casas, pero tienen que hacerlo de manera discreta si quieren subsistir.

“No nos quieren rentar vivienda por desconfianza, piensan que también somos delincuentes, no nos dan trabajo, mucho menos, por la misma causa; estamos sufriendo de vivienda, estamos sufriendo de alimento, no tenemos dinero, todo se ha terminado y, nosotros acá al rato vamos a empezar a pedir limosna, apoyo a la sociedad para que nos den para alimentarnos porque realmente estamos en una situación muy crítica.

“Todos queremos regresar a nuestra comunidad, tenemos nuestras parcelas, nuestras huertas son el sustento no nada más de nosotros sino de miles de personas que trabajan ahí; vienen de todo el estado y de otras partes del país como Guerrero, se mantienen de lo que se produce, de lo que se cultiva; esa región no es un ranchito o dos ranchitos, son zonas donde hay más de 200 o 300 mil hectáreas de cultivo”.

De la impotencia a la rabia

Los desplazados se dan por oleadas, cada que los cárteles se disputan territorios para el cultivo de mariguana y amapola, para pistas clandestinas, para las cocinas en las que se elaboran drogas sintéticas, todo documentado al menos en lo que va del siglo, en el 2000 por Los Zetas, en 2005 por La Familia, en 2010 por Los Caballeros Templarios, en 2015 por Los Viagra, en 2020 por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

La violencia generada por el crimen organizado no empezó con el siglo, pero sí se hizo visible. Antes, en 1990, hubo un escándalo nacional por los abusos que cometía la Policía Judicial Federal en la lucha contra el narcotráfico aquí en la Tierra Caliente, en el municipio de Aguililla que, desde entonces, no encuentra la paz.

“Yo lo que le pido al gobierno es que si realmente es imparcial para gobernar que no esté mandando Guardia Nacional o Marina cuando no se necesita realmente; entendemos que hay personas que están defendiendo sus derechos, pero acá estamos hablando de que vengan para que nos apoyen para que vuelva la paz.

“El presidente dijo que iba acabar con la violencia, pero han sido puras mentiras, se hace pendejo o es pendejo ¿hay necesidad de que una persona como yo esté declarando lo que está sucediendo? Si ustedes tienen el control de todas las redes, por qué hacen caso omiso, por qué se ciegan a la realidad, qué intereses tienen, qué acaso también les está pagando el crimen organizado para que se hagan de la vista gorda. Por favor, gobiernos, instancias internacionales, por favor, volteen hacia nosotros, apóyenos.

“Este gobierno no va a hacer nada, es un gobierno irresponsable corrupto y sin sentimientos porque ve como destazan a la gente, como la destrozan y, les vale sorbete; ahora los derechos humanos ¿qué es lo que está haciendo? protegiendo delincuentes nada más, por qué no protegen a la sociedad como debe de ser; se han hecho quejas a los comités de derechos humanos para que para que apoyen, para que presionen al gobierno, pero nada de eso hay, ni las instancias del país ni las internacionales”.

La desesperación es tal que de plano sugieren que se haga a un lado el discurso de la soberanía nacional y si el gobierno mexicano no puede que deje que entre otro país a ayudar a acabar con la bola de lacras que se han adueñado de la región a la que el gobierno no voltea a ver.

Cuarteles sí, pero con ética

La instalación de cuarteles de la Guardia Nacional o del Ejército Mexicano pueden ayudar a recobrar la paz y no es necesario que destaquen a 300 o mil hombres, con 10 o 15, pero que actúen con responsabilidad y ética profesional porque en los cuarteles que hay ahora los delincuentes desfilan enfrente de ellos y no pasa nada.

Por ejemplo, narran que en Aguililla está un cuartel donde hay dos clases de gobierno Guardia Nacional y Ejército, pero no son garantes de nada, los delincuentes todos los días secuestran gente, todos los días matan gente, la descuartizan, la desaparecen, enfrente de ellos.

Y no son muchos calculan los desplazados que, por regiones, los grupos delincuenciales no tienen más de cien integrantes que pisotean y manipulan a la gente y hacen huir a miles de personas para robarlas y se preguntan cómo puede ser si el gobierno tiene miles de soldados, policías, guardias nacionales para protegerlos de esos grupos delincuenciales.

“¿Cómo es posible que un grupo de delincuentes manipulados por un solo hombre pueda sacar de una localidad a cientos, a miles de hombres armados del gobierno ¡por favor! ¿que nos está pasando? Actúen como debe de ser, correctamente, hay que utilizar a la Guardia Nacional y a la policía para cuidar a la gente no para andar paseando, como lo hacen”.