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MORELIA, Mich., 6 de julio de 2021.- Por lo menos seis de cada 10 adultos mayores en el mundo, una cifra extrapolable a Michoacán, experimentan alguna forma de violencia, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señaló Elizabeth Juárez Cordero, titular del Consejo Estatal de Población (Coespo).
En México, sólo el 25 por ciento de los adultos mayores cuenta con una pensión, cifra que en Michoacán se reduce al 19 por ciento de este segmento poblacional.
Más aún, el 41 por ciento de los michoacanos que enfrentan alguna discapacidad tiene 60 años en adelante.
Así es el panorama de las personas adultas mayores en la entidad, entre la violencia, la discapacidad y la precariedad económica por la ausencia de un ingreso seguro.
Y las condiciones se agravarían en las próximas décadas: Elizabeth Juárez indicó que el análisis poblacional muestra que la sociedad enfrenta un proceso de envejecimiento donde coinciden una mayor expectativa de vida de los individuos y una menor tasa de reemplazo demográfico.
“El envejecimiento de la población tendrá implicaciones importantes en los siguientes 30 años, así como grandes desafíos para los tomadores de decisiones y las instituciones”, expresó.
***Violencia, el lastre de la tercera edad***
Adultos mayores abandonados en la vía pública por sus familiares. Ancianos sometidos a hambre y malos tratos por sus cuidadores. Despojados de sus bienes o de sus ingresos. Privados de tratamientos médicos y sin calidad de vida. De acuerdo con la ONU, en el mundo el 60 por ciento de los adultos mayores enfrenta por lo menos una manifestación de violencia, que puede ir desde la negligencia hasta el maltrato físico.
“La violencia física, golpes y empujones, es lo más recurrente, pero también padecen violencia psicológica, la forma menos visible; económica, por la imposibilidad de disponer de sus recursos, y sexual”, señaló la titular del Coespo.
Las cifras de la ONU coinciden, refirió Elizabeth Juárez, con los datos de la Fiscalía General del Estado (FGE), donde se encuentra que la mayor parte de las denuncias por delitos cometidos en contra de personas adultas mayores involucra violencia física y económica.
“La violencia psicológica es la más difícil de identificar, porque no se reconoce como violencia infantilizar al adulto mayor, anular su capacidad de decisión, impedirle determinar en qué va a gastar su pensión o qué va a hacer con sus posesiones, o excluirlo de los actividades familiares, pero no es lo único, el 60 por ciento de las denuncias de delitos cometidos en contra de adultos mayores son por robo de sus bienes o pensiones”, detalló.
Siempre es difícil cuantificar los casos de violencia, pero entre los adultos mayores, al ser los perpetradores, por lo general, parte de su círculo cercano, hijos, nietos, yernos, nueras, sobrinos, entre otros, no se denuncian los abusos.
“No denuncian por el señalamiento social, el no querer ser el que metió a la cárcel a su propio hijo o nieto, y también por no perder la red de apoyo, que regularmente es la única con que cuentan. Por eso, las denuncias suelen venir de conocidos o vecinos, o inclusive, extraños que encuentran a los adultos mayores abandonados en la calle”, agregó Juárez Cordero.
Tras la denuncia, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (Dif) estatal diagnostica el caso y, de ser necesario, traslada al adulto mayor a una residencia, que siempre son insuficientes para la demanda.
“Luego encontramos casos donde el adulto mayor es señalado como un padre maltratador o violador, o una madre ausente, lo que deja resentimiento y malestar en los hijos y no quieren hacerse cargo, pero la ley establece que deben hacerlo o, en su defecto, enfrentar consecuencias jurídicas mientras el adulto mayor es atendido por el estado, aunque no hay suficientes espacios para esto”, indicó la titular del Coespo.
***Discapacidad y vejez***
Alrededor de 826 mil personas con discapacidad viven en el estado, y el 41 por ciento de ellas tienen más de 60 años, por lo que a las condiciones propias de la vejez se debe sumar la dificultad para moverse, oír, ver, valerse por sí mismo, y otros.
Además, este sector de la población representa un reto, sobre todo en rubros como la movilidad, la accesibilidad del transporte público y la infraestructura.
“Tenemos sociedades cada vez más longevas, ahora la esperanza de vida es de 74 años y se calcula que en 30 años será de más de 80 años; esto significa que los gobiernos y las instituciones deben estar preparados para atender con calidad a un importante número de personas que requerirán servicios de salud y cuidados por cada vez más tiempo”, mencionó.
La pandemia de coronavirus (Covid 19) le mostró al mundo que no está preparado para enfrentar el envejecimiento de su población, al tener a sus instituciones, especialmente sanitarias, sin capacidad de abasto y sin posibilidad de dar cuidados específicos a sus ancianos.
***Una vejez sin el sustento asegurado***
Menos jóvenes y adultos en edad económicamente activa y más adultos mayores que no pueden laborar se traducirán en un colapso del sistema de apoyos a los adultos mayores actualmente vigente, y en una mayor crisis del modelo de pensiones, ya afectado.
En México, el 25 por ciento de los adultos mayores tiene una pensión, pero en Michoacán esta cantidad se reduce a un 19 por ciento; en el caso de las mujeres, la situación es aún más crítica, ya que tres de cada 10 adultos mayores con acceso a una pensión son mujeres.
Si bien el gobierno federal lanzó una iniciativa para buscar asegurar un ingreso básico a todos los adultos mayores, con el progresivo envejecimiento de la sociedad pronto este modelo se verá agotado.
“No es una pensión, porque no es un ingreso de carácter contributivo, donde participaron el trabajador y el empleador, así que ahora apenas alcanza, pero difícilmente el estado podrá hacerse cargo de una creciente cantidad de adultos mayores”, reiteró.
Esto, porque al disminuir la base de la pirámide poblacional se tenderá a un menor ingreso público por concepto de impuestos y derechos, generación de riqueza y productividad, en relación con una mayor demanda de cuidados, medicamentos, atención y procedimientos médicos, alimentación especial, entre otros, por parte de adultos mayores cada vez más longevos y, en la generalidad, sin un ingreso mínimo que garantice su bienestar.
“Es urgente redignificar la condición del adulto mayor y buscar las herramientas que permitan darle una calidad de vida, con esquemas que consideren el envejecimiento de la población para prevenir su colapso”, indicó.




