Morelia: ataque armado deja 2 muertos en colonia Mártires de Uruapan
MORELIA, Mich., 12 de diciembre de 2025.- Este será nuestro secreto, pueden ser las palabras que indiquen la existencia de un abuso sexual en contra de niños y adolescentes por parte de personas cercanas a ellos, y la necesidad de intervención de un tercero que ayude a poner a salvo al menor de edad, señaló Nuria Gabriela Hernández Abarca, titular de la Secretaría de la Mujer Moreliana para la Igualdad Sustantiva (Semmujeris).
En entrevista realizada en el Centro Administrativo de Morelia (CAM), Nuria Gabriela Hernández explicó que el silencio y el secreto son los factores que alimentan al monstruo que es el abuso sexual de niños y adolescentes, especialmente cuando el responsable es una persona que debía proteger a este niño o adolescente.
Padres, abuelos, tíos o padrastros, a veces con el conocimiento de la madre, son algunos de los personajes cercanos a niños y adolescentes que concentran la comisión de abusos sexuales de los que estos son víctimas.
En estas circunstancias, es complicado llevar campañas de prevención y denuncia de casos, por lo que se hace necesario que sean los propios menores de edad los primeros conocedores de signos de alarma.
Hernández Abarca refirió que con campañas y elementos apropiados para la edad de niños y adolescentes, como cuentos, juegos, obras de teatro o vídeos, se les advierte que cuando alguien toca su cuerpo o le pide guardar un secreto, que le genera miedo o culpa o le hace sentir mal, deben contarlo a alguien de su confianza.
"Muchos casos nos llegan por maestros que escucharon a sus alumnos sobre ser víctimas de abusos sexuales en sus casas. Es complicado llegar a las familias y a las escuelas, donde está regularmente el circulo más cercano de niños y adolescentes, pero tenemos que intentarlo, hablamos de personas en general, para informar sin crear paranoia, de forma que los niños y adolescentes puedan asimilar la información, nos acercamos a las mamás sobre los riesgos y los signos de alarma", detalló.
Lo esencial, reiteró, es que los menores conozcan los derechos con que cuentan, los riesgos que enfrentan y los mecanismos de denuncia que pueden utilizar.
En los casos de adultos cercanos a los niños y adolescentes, los signos de la probable existencia de un problema, en función de la edad del niño o adolescente, pueden ser retroceso en el control de esfínteres, miedo a estar solo, negativa a estar en un lugar o con una persona, rechazo a la convivencia en general, aislamiento, trastornos alimenticios y en general cualquier cambio repentino e inexplicable en los hábitos y preferencias.




