GUADALAJARA, Jal., 31 de diciembre de 2017.- Alexandra Castellanos Méndez se veía feliz con Alberto Cárdenas Camarena aunque desde hace 15 años, cuando comenzó su relación amorosa, hubo agresiones de parte de él que ella siempre justificaba, lo típico… afirmó su madre Teresa Méndez, quien insinúa la disputa por una casa, la razón por la que se llegó al feminicidio de su hija.

“Yo entiendo, cuando una está enamorada todos son perfectos… había muchas actitudes que ahora los hijos nos han contado que ellos vivieron y que vieron ciertas agresiones que ya ahorita salen sobrando, pero sí había agresiones, siempre las hubo”.

Cuando reconoció esas agresiones las denunció, pidió ayuda en el Centro de Justicia para Mujeres y hasta en su perfil de Facebook lo publicó, pero fue encontrada muerta de cinco balazos la mañana del pasado 24 de diciembre, a bordo de un auto, en Tlajomulco de Zúñiga, porque la protección que se le dio no fue suficiente.

“Ellos ya traían problemas desde hace un año, tenían sus broncas y el día de su cumpleaños me habló y me dijo voy a hablar claramente con él, yo sé que las cosas no van bien, que anda con fulana, pero conmigo no quiere ser claro.

“Total que ese día de su cumpleaños se pusieron a platicar, el señor se enojó, se indignó, agarró sus cosas y se fue a vivir con la señora  que ahora tiene y a partir de ahí siempre hubo agresiones, no eran notorias, eran muy íntimas, dentro de su casa y después desde fuera de su casa”.

Desde el porche de su vivienda que luce un tanto abandonada y con un letrero que dice no está en venta, donde platica con las reporteras, observa la unidad de la Policía Jalisco que está estacionada al frente las 24 horas del día y, con cierto resentimiento señala que el problema fue antes y no hubo esa respuesta para su hija y ahora ya con el niño ahogado quieren tapar el pozo.

“Lo que queremos es que se haga justicia y que realmente se hagan bien las investigaciones y se castigue al culpable, yo no estoy acusándolo a él, yo no digo que él haya sido, yo no lo vi, yo no supe y de eso estoy consciente; incluso, muy en el fondo de mi corazón espero que él no haya tenido nada que ver; para qué seguir con más odio y hacer más corajes, si las cosas no funcionaban bien y el señor se retiró… espero que se estén haciendo bien las investigaciones”.

El sentir social es diferente, a Cárdenas Camarena ya se le juzgó y condenó en las redes sociales y tal vez por eso ni a los funerales de quien fue su esposa durante 15 años acudió; tal vez la culpa impidió que se comunicara con su familia política. Fue detenido el viernes y el próximo jueves se definirá si se le vincula o no a proceso, junto con su pareja y dos amigos.

Es apenas una semana de vivir con ese dolor que en Teresa se nota desde lejos, porque ella como madre no encuentra una explicación que le permita entender la situación en la que está viviendo, pero menciona una propiedad, una casa que Alberto le compró a Alexandra cuando comenzó su relación y en la que vivieron cinco años porque luego se fueron a vivir a otro lugar, pero él se quedó con el usufructo del inmueble.

“Ella le decía: mí no me des nada, no quiero nada, quita tu usufructo y déjame mi parte. Yo siento que es como una forma de venganza, como de coraje… yo no lo estoy acusando, ni diciendo que haya sido él… como bien dice el dicho pídele el divorcio a tu marido y lo conocerás.

“Ella no le pidió el divorcio, él fue quien se salió de la casa y después el tramitó el divorcio y ella aceptó, dijo: yo le firmo pero no me voy a salir de aquí hasta que me de mi casa,  tal cual, y ahí empezaron las agresiones”.

Teresa prácticamente descarta cualquier otro móvil del asesinato de su hija Alexandra, nada que tuviera que ver con su activismo social y por la defensa de los derechos humanos. Ella, dijo su madre, no tenía problemas con la gente, siempre fue muy positiva, alegre, siempre la sacaba el lado bueno de las cosas.

Los dos hijos de Alexandra, que procreó en una relación sentimental anterior, ya son adultos, pero reconocían en Cárdenas Camarena a un padre porque la mayor parte de su vida estuvieron juntos y ahora la están pasando mal porque se quedaron, sin madre, sin padre y sin hogar.

“Aquí están conmigo, son adultos, la pequeña tiene 24 y el niño 19, pero la están pasando mal. A partir de que ellos –Alexandra y Alberto- empezaron a tener problemas se comenzaron a hacer como mueganitos, se unieron tremendamente y mantenían comunicación constante las 24 horas, se pusieron a trabajar porque él la dejó sin nada y ella comenzó a vender las cosas de su casa.

“Sí les está afectando bastante… él con la niña no estuvo mal, la relación fue más benigna, pero con el niño fue muy seco, no hubo ese encuentro entre ellos a pesar de que era el más pequeño, prácticamente crecieron con él, de hecho le decían papá y bueno, a partir de esos conflictos ahorita ya ni pueden pronunciar que es su papá, sí tienen un sentimiento encontrado hacia él, le hizo la vida imposible a su mamá”.

Ahí en el porche de su casa, en la apacible colonia Moderna, porque adentro está personal de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas que se acercó para ofrecer acompañamiento jurídico y psicológico reitera que su queja es que Alexandra hizo lo legal y pertinente, denunció las agresiones de su marido, pero la autoridad no hizo lo necesario para resguardarla y cuidarla durante los meses que estuvo gritando y pidiendo ayuda.