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MORELIA, Mich., 10 de diciembre de 2025.- En México, el comercio ilegal de fauna silvestre se divide por regiones: la compraventa de reptiles se concentra en los estados del sur, mientras que las entidades del norte tienden al negocio de los mamíferos, así lo revela un estudio publicado en la Revista para la Conservación de la Naturaleza.
La investigación Comercio ilegal de vertebrados silvestres en México durante un periodo de veinte años, realizada por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), indica que el comercio de vida silvestre en el país se concentra de manera distinta según la región.
“Los estados del norte tienden a centrarse en los grandes mamíferos, a menudo vinculados a los ranchos de caza, mientras que los estados costeros y del sur están más involucrados en el comercio ilegal de reptiles, como tortugas marinas e iguanas”, señala.
Detalla que las especies más traficadas son los reptiles; mientras que los que menos casos registran son los mamíferos y los anfibios.
Según el estudio: “los reptiles, que presentan una gran diversidad en México, se encuentran entre los más comercializados, mientras que el elevado número de decomisos de aves, en particular de loros, refleja la continua demanda en el comercio de mascotas. En contraste, los mamíferos y anfibios, aunque decomisados con menos frecuencia, incluyen especies en peligro crítico de extinción”.
En el caso de los reptiles, se subraya que las tortugas marinas se encuentran en un estado de vulnerabilidad, al ser perseguidos por sus huevos, carne y caparazones, utilizados en el comercio ilegal para consumo, remedios y artesanías.
Su lenta maduración y los requerimientos específicos para su reproducción las hacen especialmente susceptibles a sufrir disminuciones poblacionales “graves”.
Respecto a las aves, las incautaciones se concentran en especies destinadas al mercado ilegal de mascotas o afectadas por la pérdida de hábitat. Los loros, entre ellos Amazona auropalliata, Amazona oratrix y Ara militaris, son bastante traficados debido a sus llamativos colores y capacidad para imitar el habla humana, características que los vuelven altamente codiciados.
La demanda persistente, sumada a la destrucción de sus ecosistemas, ha llevado a varias especies al borde de la extinción.
En cuanto a los mamíferos, entre los ejemplares confiscados destacan especies en peligro crítico, como el jaguar, Panthera onca, y la vaquita marina Phocoena sinus. El primero enfrenta amenazas por la caza ilegal y la pérdida de hábitat, mientras que la vaquita -de la cual se estima quedan menos de diez individuos en vida silvestre- continúa siendo víctima de redes de pesca.
Otras especies, como el mono araña, Ateles geoffroyi, muestran declives severos derivados del tráfico de fauna y la devastación de su entorno natural.
Los investigadores explican que Baja California, Oaxaca y Veracruz lideran la lista de entidades en cuanto a especies confiscadas, de acuerdo con datos tomados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Entre los casos registrados por la dependencia en 2025 destaca el decomiso, el 4 de febrero, de siete boas constrictor imperator que intentaban ser ingresadas ilegalmente al país por Ciudad Juárez, Chihuahua.
Otro caso relevante ocurrió el 12 de noviembre, cuando durante un cateo realizado por la Fiscalía General de la República (FGR) en un domicilio de Los Cabos, Baja California Sur, fueron asegurados diversos ejemplares de vida silvestre: un jaguar, un león africano, dos ciervos rojos, un mono capuchino, además de dos cuervos y dos caracaras.
Asimismo, el 19 de agosto, el zoológico Miguel Ángel de Quevedo, en Veracruz, un cocodrilo de pantano y una boa constrictor fueron sustraídos del recinto, sin que hasta el momento se conozca la identidad de los responsables.
Según la información de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el tráfico ilegal de especies de fauna y flora genera ganancias de hasta 100 mil millones de dólares anuales a nivel mundial. Además, este tráfico se ubica entre las tres principales causas de extinción de especies, junto con la pérdida de hábitat y los efectos de especies invasoras.
A nivel internacional, los países han acordado regulaciones para limitar la explotación excesiva, debido al comercio de 4,956 especies de animales, de las cuales 602, que representan el 12 %, se encuentran en México.




