MORELIA, Mich., 7 de mayo de 2019.- Con un minuto de silencio el Congreso del Estado reconoció el genocidio armenio que México no ha aceptado aún de manera oficial, a propuesta de la diputada de Morena Cristina Portillo.

La legisladora invitó al cónsul de Armenia, Jack Sahakian, a la sesión pública de este martes, para que fuera testigo del posicionamiento que hizo, a propósito de ese crimen de lesa humanidad, el cual se recuerda el 24 de abril. Dijo que se abre una posibilidad legal y diplomática para que el Estado mexicano reconsidere y haga un posicionamiento oficial al respecto.

Desde la tribuna, reconoció que en un contexto en el que nuestra propia circunstancia local nos obliga a estar atentos para evitar una escalada de violencia e inseguridad, no es fácil escarbar entre los huesos de la historia y del tiempo.

“Ese fue un penoso momento, perfectamente documentado, en el cual el pueblo armenio fue deportado masivamente, expropiados sus bienes, y secuestrados, torturados y masacrados sus cuerpos, para exterminarlos de un territorio que ocupaba ancestralmente. ¡Y, aun así, hay quienes pretenden hacer creer que no existió, como si la palabra y los decretos fueran suficientes para borrar los hechos, la violencia, la sangre, los muertos!”.

Portillo acusó que el genocidio armenio es un episodio que, a través de la política, se ha pretendido silenciar y ocultar, pero no es así. “No podemos permitir que sea así. ¡Por eso, aquí, recordamos el 24 de abril de 1915, y el de cada año, como el Día del Genocidio Armenio!”

Recordó que el exterminio fue planeado estratégicamente y operado por el Estado de Turquía contra toda la población armenia cristiana del Imperio Otomano. Los que no murieron en el acto, fallecieron en el proceso de expulsión de sus territorios. Los sobrevivientes expatriados, se desplazaron a prácticamente todo el mundo, donde ahora hay más de 8 millones de personas con nacionalidad armenia o descendientes de ellos. Muchos de ellos prósperos ciudadanos y ciudadanas de los países que les dieron asilo a sus ancestros sobrevivientes.

Pero en los antiguos asentamientos armenios del Imperio Otomano, la matanza continuó hasta más allá de 1923. Por eso, una vez concluida la Primera Guerra Mundial y al conocerse los lamentables hechos a través de los medios de comunicación de ese entonces, y los reportes diplomáticos, la comunidad internacional, impulsada por algunos intelectuales, condenó los acontecimientos y empezó a denominarlo Genocidio Armenio, por haber sido un crimen contra la humanidad.