¿Quién mató a Marisol?

Luisa María Calderón/Quadratín

El martes pasado, en un basurero de la ciudad de Zamora, apareció —encontraron, porque la estaban buscando— el cuerpo de Marisol Arreguín, directora de policía en el trienio pasado y comandante de policía en tiempos de Alfredo Castillo, cuando éste amenazaba a los alcaldes que se negaban a aceptar lo que entonces llamaba el mando unificado.

Marisol tenía la cara destrozada por balas; la habían ‘levantado’ unos días antes, frente a su hija. En esos días, y durante los foros de diálogo que el gobernador Silvano Aureoles Conejo entabló con líderes sociales a propósito de informar sobre el estado que guarda la administración a la mitad del camino, el mandatario estatal se expresó enfáticamente sobre el gobierno de Zamora afirmando  que el jefe de la policía fue impuesto por la delincuencia y que el alcalde debería estar en la cárcel.

Así, sin más, como es él. Pues el martes pasado estuvo el Gobernador, bien escoltado, en Zamora, y dialogó con el Alcalde, en buenos términos en lo público, y se comprometió además a visitar cada semana el municipio donde el índice de asesinatos se ha incrementado en las últimas semanas.

En esa reunión acordaron la firma del mando único, o más bien, la firma de convenio de Coordinación para la Seguridad Pública Estado-Municipio, “signa que contribuirá a mitigar los indicadores delictivos en la zona”. Además, Silvano Aureoles afirmó que buscarán “mejorar las condiciones laborales de los elementos policíacos”, según dio cuenta un diario municipal.

Señalo la visita, junto con el secuestro o levantamiento y posterior encuentro del cadáver de Marisol Arreguín, porque coinciden en tiempo; porque celebramos una semana de trabajo desde el gobierno y la sociedad organizada para reducir la violencia contra las mujeres, y no se ha dado cuenta de este asesinato de una mujer, una de las pocas mujeres al mando en la policía, y especialmente por las declaraciones fuertes del Gobernador.

El mando unificado, mando único, coordinación de seguridad pública estado-municipio, son términos que no acaban de cuajar, ni de ser efectivos. El Gobernador sabe, porque lo ha manifestado en distintas ocasiones, que la delincuencia organizada metió las manos —de nuevo— en los procesos electorales municipales —por lo menos—, y ese mal debe ser manejado ya, como lo he dicho varias veces, con una estrategia clara en los tres órdenes de gobierno desde que inician los procesos electorales, no al margen ni sólo cuando sucede una tragedia como varias que hemos vivido. Pero no, la discusión es a toro pasado, y queremos resolverla con mando único, y con foros de paz, por cierto suspendidos por el equipo de transición de Morena.

Pero para llegar al orden y a la paz, hay que empezar por un gobierno (ya inminente) que sea congruente, respetuoso, que no se salte la ley, que cuide el orden, esto es, que construya una cultura de la legalidad: “la legalidad se constituye en la pauta que orienta el comportamiento humano y está presente en las conductas, percepciones y metas del individuo”. En la cultura de la legalidad, por ejemplo, se insiste en la transparencia y cero tolerancia a la corrupción y, por el dicho del Gobernador, debe proceder a una denuncia contra el alcalde Martín Samaguey, de Morena.

Efectivamente, alarma el número de asesinatos en la región de Zamora, alarma la denuncia pública del Gobernador, alarma que hayan desaparecido a quien tuvo mando en la policía de Zamora y que haya sido encontrado su cuerpo baleado, tirado en un basurero. Alarma más que nos acostumbremos a que esto suceda y no nos alarmemos. Tener claridad en el mando siempre, no a ver si se firma o no un convenio con distinto nombre cada 3 años, es una necesidad primaria para dar certidumbre a todos: a la ciudadanía, a los policías, a los órdenes de gobierno. Este tema, el del mando único, o no mando único, es un pendiente legislativo que hay que resolver. Para bien de todos, en todos los campos: la seguridad, la ciudadana, las instituciones, la economía, la paz.

Y también sería importante saber cuáles piezas de cuál rompecabezas se arman y se desarman detrás de la violencia en el ayuntamiento de Morena, en Zamora…