MORELIA, Mich., 8 de octubre de 2019.- Sin cambios significativos respecto de 2018 se prevé la comercialización de pan de muerto este año, refirió Oliverio Cruz Gutiérrez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa) en Michoacán.

Detalló que la expectativa es que durante la temporada de Noche de Muertos en el estado se mantendrá el consumo de pan tradicional, con sustitución del pan dulce y las piezas de repostería por pan de muerto, lo que corresponde a la ingesta de una pieza diaria per capita.

Únicamente entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre se espera un consumo mayor, hasta tres piezas diarias por persona, un comportamiento semejante al observado el año anterior.

Cruz Gutiérrez agregó que en esta oportunidad la venta de pan de muerto en las panaderías tradicionales arrancó la segunda quincena de septiembre, a fin de evitar que las cadenas comerciales “nos coman el mercado”, ya que estos puntos dieron inicio a la oferta del producto en la segunda quincena de agosto.

Asimismo, para incentivar la adquisición de pan de muerto en las panaderías tradicionales se optó por mantener los costos de 2018, que oscilan de seis a 90 pesos por pieza, en función del tamaño de la misma, así como de los ingredientes y la adición de rellenos.

Consumo de pan tradicional, sin decrecimiento

Oliverio Cruz refirió que, pese al entorno económico “mucho, muy difícil” que se ha dado este año, la ingesta de pan tradicional se ha mantenido sin variaciones en la entidad.

Precisó que en promedio los michoacanos consumen 33 kilogramos de pan al año o 70 gramos por día.

Sin embargo, sí se ha modificado el tipo de pan que adquiere la población, ya que ha sustituido parcialmente el pan dulce y de repostería por pan blanco o salado.

Aseveró que se estima que con el inicio de la estación fría mejore la venta de pan tradicional, que durante los meses de abril a junio se mantiene por debajo del 50 por ciento de la media, lo que lleva a que algunos negocios, especialmente los más pequeños, cierren en esas fechas para reabrir una vez que disminuyen las temperaturas ambientales.