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MORELIA, Mich., 16 de noviembre de 2019.- El arte del tatuaje está emergiendo en Morelia. Cada vez, más personas se interesan por el arte de dibujar sobre lienzos humanos; cada vez, más personas acuden a un estudio, a un tatuador, para portar en su piel un rasgo de identidad, un recuerdo, un triunfo, un sueño, incluso una derrota superada o por superar.
Armando Jiménez Flores, Axidente, tatuador del estudio y galería Abstract, ve así un futuro promisorio que, no obstante, requiere de consolidación y trabajo para fortalecer el gremio y ayudar a formar públicos.
Y es que el crecimiento que ha tenido esta actividad, acompañado por una mejor percepción social del tatuaje, los tatuadores y quienes llevan estos diseños en su cuerpo, es una oportunidad, a la vez que un reto para la capacidad y la creatividad de los profesionales y para el conocimiento y el gusto de los clientes.
“El tatuaje está emergiendo, ahora es más habitual ver a familias completas que acuden a tatuarse, a hijos que acuden con sus padres a realizarse una obra, y para que esto perdure y tome forma, para dar el salto, tenemos que fortalecernos, capacitarnos, contribuir a que la gente conozca lo que hay en un tatuaje, las técnicas, los estilos, para que sus ideas se realicen como obras bien hechas y que les gusten”, explicó Axidente.
El resultado del trabajo de un tatuador se ve y es permanente, lo que obliga al interesado en portar alguna pieza a investigar “quién y dónde” lo lleva a cabo, “adentrarse en el mundo del tatuaje”, para evitar, más tarde, necesitar una cobertura o corrección.
“Aquí no aplica la premisa de echando a perder se aprende; un tatuador debe no sólo llevar la noción de las personas a la práctica, sino que debe invertir tiempo y esfuerzo para escuchar lo que quieren, guiar a la gente para que se propuesta sea buena, no sólo en un tatuaje recientemente hecho, sino con el paso de los años, para que no deban más tarde acudir a que alguien los cubra y los corrija. En mi caso, tuve una semana de trabajo donde únicamente cubrí tatuajes”, agregó Édgar Garo Lozada, tatuador.
El tatuaje es un lujo para toda la vida y después de ella, expresó Garo Lozada, lo que demanda impulsar la profesionalización de quienes dibujan en la piel, “abrir el conocimiento, quitar limitaciones, para que puedan ofrecer un resultado favorable”.
Algunos tatuadores se forman mediante cursos en línea o escuelas, donde no siempre adquieren la experiencia para afrontar las situaciones que se presentan en un estudio, en la práctica cotidiana.
“Siempre es recomendable que inicien su formación como aprendices en un estudio, porque ahí verán aspectos como la sanidad, el cumplimiento de las normas para la seguridad propia y de los clientes, atender a las personas, guiarlas en las construcción de sus ideas, tatuar es un oficio, no hay un tiempo de aprendizaje o un libro al cual recurrir, es recibiendo muchos regaños y empezando desde el inicio como esto funciona”, refirió.
Garo Lozada detalló que es fundamental ver el tatuaje no sólo como un negocio, sino como un arte para el que el ejecutante se especializa y prepara continuamente.
“Comenzar en un estudio como aprendiz, es la mejor manera de conocer técnicas y estilos, ver cómo se desempeñan otros y desarrollar un estilo personal, y muchos estamos abiertos a enseñar”, coincidió Axidente.
Por supuesto, esta labor debe complementarse con la formación de públicos, sabedores de lo que hay detrás de un tatuaje realizado con éxito.
“Las personas buscan bueno, bonito y barato, pero para hacerse un tatuaje todos tenemos que invertir: el profesional en su capacitación y en la creación de un diseño, y el cliente, en la búsqueda del tatuador que cuenta con la experiencia necesaria para materializar sus ideas; es algo muy lógico, pero no todos lo ven así”, reiteró Garo Lozada.
El arte del tatuaje está emergiendo en Morelia: cada vez más personas se interesan por lo que rodea a un tatuaje, los estilos, desde formas básicas y líneas simples, hasta retratos realistas de seres queridos y técnicas recuperadas de sitios y épocas lejanas. La consolidación del arte de pintar sobre el cuerpo humano está en proceso.
“Y no me imagino un futuro sin tatuajes”, concluyó Axidente.




