MORELIA, Mich., 14 de agosto de 2019.- Miembros de la Asociación Michoacana para Sordos consideran urgente la necesidad de incluir en la currícula de la educación básica, y de manera obligatoria, la enseñanza de la lengua de señas como una medida para garantizar el derecho humano a la comunicación y en esa medida consolidar la inclusión de cerca de 36 mil michoacanos que viven con discapacidad auditiva.

“Urge la inclusión de la enseñanza de la lengua de señas entre las materias de la escuela de educación básica, desde el preescolar, para que pudiéramos hablar de inclusión, no de exclusión, porque a los propios niños se les haría natural, ni tampoco diríamos: personas con discapacidad, sino que se les llamaría por su nombre y punto, por ser un ser humano”, explicó.

En entrevista, Elizabeth Araceli Vega Mora, voluntaria en la Asociación Michoacana para Sordos IAP, y de la Asociación de Intérpretes en el estado, señaló la urgencia de que las instituciones de gobierno cuenten con el número de intérpretes suficiente para que las personas sordas sean atendidas conforme a derecho.

“Esa población ha sido muy desprotegida y discriminada, porque ésta no se da solo con agresiones físicas o verbales, sino que también está dentro de la comunicación, a la que se les ha negado el acceso”, comentó, al celebrar la apertura del curso taller de lenguaje de señas mexicanas financiado por el Instituto Nacional de las Mujeres para servidores públicos.

En Michoacán existen alrededor de 36 mil personas sordas, para quienes se cuenta solamente cuatro intérpretes certificados en lengua de señas: Miguel Almanza, Julio Almanza, Víctor Manuel Múgica y la propia entrevistada, también conocida como Liz Vega, quienes colaboran con algunas dependencias de gobierno cuando se les requiere.

“No contar con un intérprete es una barrera increíblemente cruel; no permite que la persona sorda pueda crecer y desarrollarse como ser humano, como persona, y no tiene ningún acceso, cuando acude a solicitar información nadie se la puede dar, orientación ante algún maltrato, principalmente contra mujeres, ¿cómo pueden ir a la Procuraduría, a un área médica, si nadie les entiende?”, expuso.

Añadió que la educación se manifiesta uno de los principales agravios, ya que cuando los menores con discapacidad auditiva quieren ingresar a una escuela regular, no tienen las mismas oportunidades, porque ellos se comunican en lengua de señas, y ni docentes ni alumnos les entienden por lo que terminan por ser excluidos y en muchos casos abandonan la escuela.