Vibra público moreliano con el Conjunto Primavera
MORELIA, Mich., 20 de agosto de 2025.- En el circo lo imposible se hace posible y lo posible se torna bello, y entre los diferentes elementos que entretejen las artes circenses destaca el payaso como hilo conductor dentro y fuera de las carpas.
Cada país, cada región, representa una realidad diferente para el circo y sus artistas, afirmó Ivan Prado, integrante de la colectiva Pallasos en Rebeldía, pero en general, la cultura del circo es la autonomía y la supervivencia más allá del sistema.
Procedente de Galicia, España, Iván Prado refirió en entrevista realizada este miércoles, que en el momento de hablar de la realidad cotidiana del payaso y del artista circense es imprescindible considerar el sitio donde este lleva a cabo su trabajo.
En su caso, se trata predominantemente de España y Europa, donde existen restricciones en el campo de trabajo, sobre todo, para aquellos artistas que se ubican más alejados de los círculos de poder.
"En general, y en España no es diferente, la cultura del circo es la autonomía donde nosotros trabajamos sin grandes patrocinios o subvenciones del estado.
"Trabajamos en espectáculos, en la televisión, en las carpas, en las calles, en los semáforos, nos llaman de muchos sitios y cada uno se busca la vida, aunque como colectivo siempre priorizamos apoyar a pueblos que se encuentran en resistencia, como es el caso de Palestina", expresó.
Este saber buscarse la vida hace que la mayoría de los payasos puedan vivir de su arte y no necesiten de otros trabajos, si bien, como cualquier individuo, están sujetos a los cambios geopolíticos, sociales y económicos, como fuera el caso de numerosos artistas circenses en Brasil, que, a la llegada a la presidencia de Jair Bolsonaro y la suspensión de apoyos estatales al arte y la cultura, debieron de diversificar sus actividades e inclusive adoptar otros medios de ingresos.
El circo y el arte del clown son carreras de resistencia, donde algunos se cansan y dejan de trabajar: "en 2008, en España, con la crisis provocada por la burbuja inmobiliaria, vivimos un recorte brutal del presupuesto dirigido al arte y la cultura, la pasaron peor quienes eran más dependientes de estos apoyos, algunos no siguieron".
Sin embargo, reiteró, "en el circo encontramos la forma de estar en el mundo, por siglos hemos aprendido a sobrevivir, hace 50 o 60 años se especulaba sobre el fin del circo y, aunque es cierto que ese circo familiar al que muchos nos acostumbramos está en declive, aquí seguimos, experimentando con nuevos lenguajes, rompiendo las distancias entre las diferentes disciplinas del circo".
Insistió que para evaluar la situación de los payasos y los artistas circenses, se debe recordar que cada país, la forma en la que trabajan, la manera en la que resisten y cómo logran tener una vida abrazando a su arte, cambia a veces de una ciudad a otra.
Iván Prado llevará a cabo un taller y espectáculo de clown los días 20 a 22 de agosto, en Morelia, cuyos ingresos estarán destinados a apoyar la causa de Palestina.




