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MORELIA, Mich., 8 de febrero de 2026.- Regular y hasta prohibir el uso de celulares y tabletas entre menores de edad divide opiniones entre ciudadanos de Morelia, pero el consenso apunta a que el Estado debe intervenir ante los riesgos que implican las pantallas en el desarrollo infantil, la exposición a contenidos nocivos y la creciente dependencia tecnológica.
Durante un sondeo realizado en el Centro Histórico de Morelia, madres, padres, abuelos y ciudadanos en general coincidieron en que la falta de regulación en internet y en el uso de dispositivos electrónicos ha rebasado el ámbito privado y comienza a perfilarse como un problema social que requiere políticas públicas.
Cristian Vallejo consideró adecuada una regulación estatal, incluso con prohibiciones parciales, al advertir que “la situación de la difusión que hay en el internet, la poca regulación” afecta especialmente a los menores, por su sensibilidad durante el crecimiento. Señaló que en Europa ya existen medidas aprobadas en ese sentido y sostuvo que “sí, debe de ser regulado por el Estado”.
No obstante, reconoció la preocupación de padres y madres por mantenerse en contacto con sus hijos cuando salen de casa, por lo que planteó alternativas como la geolocalización y el desarrollo de dispositivos diferenciados. “Celulares segmentados para menores, celulares segmentados para adultos”, dijo, al señalar que incluso la inteligencia artificial podría utilizarse para restringir contenidos.
Vallejo advirtió además una clara dependencia temprana a las pantallas. “Hay una alienación en la cuestión de la tecnología”, afirmó, al recordar que incluso uno de los fundadores de estas plataformas evitaba que sus hijos usaran tablets o celulares, por los efectos negativos que ello conlleva.
Desde una perspectiva más restrictiva, Rodolfo Magaña Ayala consideró que el uso de estos dispositivos debería limitarse de forma tajante dentro de las escuelas. “Se les debería de restringir llevar este tipo de aparatos a la escuela”, sostuvo, al alertar que al convivir con otros menores “más vivarachones” pueden acceder a páginas prohibidas relacionadas con drogas, sexo o retos virales peligrosos. “Los famosos retos, esos que ya inclusive llegan a morir los chamaquitos”, señaló.
Magaña Ayala reconoció excepciones para tareas escolares en línea, pero insistió en que fuera de ese contexto “definitivamente debería haber un control y restricción”. Relató casos cercanos en los que los menores despiertan y desayunan con el celular en la mano, lo que, a su juicio, altera su desarrollo. “Eso definitivamente creo que la mente les cambia”, afirmó, al proponer horarios definidos de uso y la prohibición total de pantallas antes de dormir.
Para él, la saturación laboral de madres y padres también influye. “Han encontrado en darle el teléfono al niño una especie de niñera”, dijo, y llamó a una intervención directa del Estado.
“Que se manifestara nuestro presidente municipal o hasta el gobernador de decir: señores, en las escuelas se va a prohibir el celular”, planteó, salvo en actividades pedagógicas supervisadas por docentes.
Claudia, otra de las participantes, coincidió en que la dependencia no es exclusiva de los menores, pero en ellos resulta más grave. “Están en pleno desarrollo y dejan muchas otras cosas por las imágenes”, señaló. Afirmó que una regulación legal podría incluso apoyar a los padres. “Que ya haya una ley de alguna forma es un apoyo para los papás”, dijo, al considerar que los niños muchas veces no comprenden los límites. “Por ley no te lo puedo dar hasta cierta edad”, ejemplificó.
La entrevistada subrayó que el uso de pantallas no es indispensable. “Nosotros crecimos sin eso y no nos pasó nada”, afirmó, y advirtió que los efectos ya comienzan a notarse en la salud mental y en la pérdida de experiencias cotidianas.
Guadalupe Calderón, por su parte, recordó que cuando sus hijos eran pequeños el uso de pantallas no era tan masivo, pero observó que ahora los menores acceden a ellas cada vez a edades más tempranas.
“Las pantallas son muy nocivas para niños, pues entre más pequeños más daño es el que les causan”, afirmó, al señalar que corresponde a padres y abuelos controlar su uso para evitar perjuicios y fomentar otras actividades.
Finalmente, Joale, madre de familia, reconoció que como adultos se ha optado por la salida fácil. “Se nos ha hecho muy fácil mantener a los hijos tranquilos dándoles la tableta o el celular”, dijo.
Consideró indispensable establecer rutinas y horarios, además de supervisar el contenido, ante riesgos como delitos digitales. “Las redes sociales no sabemos quién se encuentra detrás”, advirtió.
Aunque descartó que la solución sea únicamente una ley, sostuvo que la autoridad parental es clave. “La autoridad la tienes tú”, afirmó, al señalar que los menores no cuentan con recursos propios para adquirir dispositivos y que es responsabilidad de los adultos fomentar actividades al aire libre, tareas domésticas y convivencia familiar para reducir la dependencia tecnológica.
El sondeo refleja una preocupación creciente entre ciudadanos de Morelia por el impacto de las pantallas en la infancia, así como un debate abierto sobre hasta dónde debe llegar la regulación estatal frente a un fenómeno que, para muchos, ya dejó de ser sólo un asunto del hogar.




