MORELIA, Mich., 18 de enero de 2019.- El abogado Ignacio Mendoza, aspirante a Fiscal General del estado, fue retenido ilegalmente en 2009 cuando decidió presentarse a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) a enfrentar el cargo de vínculos con la delincuencia organizada, pero no fue detenido durante el operativo federal conocido como el Michoacanazo.

“No me detuvieron, yo me presenté, que es muy diferente, no es el término exacto, se metieron a mi casa ilegalmente y vinieron a hacerme un pancho en mi oficina en la Procuraduría, pero yo no estaba en Morelia, regresé al día siguiente y fui a presentarme y les toqué la puerta… Lo que pasó conmigo es que una vez que me presenté el Ministerio Público, de manera irregular, estableció que me quedara retenido en lo que solicitaban las ordenes de aprehensión, pero es muy diferente”.

Lo que tenía era una orden de localización y presentación y, en el viejo sistema, luego de si se hacía o no una declaración, el Ministerio Público tenía que establecer si había elementos y se daba la retención y el arraigo hasta que obtenían los elementos para solicitar la orden de aprehensión y hasta que se las dieron fue trasladado al penal de Nayarit y puesto a disposición de un juez, aclaró en torno a la nota Tres sobrevivientes del michoacanazo van tras la Fiscalía de la que se puede inferir que fue detenido durante el operativo.

Lo mismo hizo el entonces procurador Miguel García Hurtado, a diferencia de Miguel Ángel Arellano Pulido que sí tenía orden de aprehensión, pero que al solicitar amparo estuvo perdido, en calidad de prófugo, hasta que ganó el amparo y echaron abajo la orden de aprehensión en su contra.

Mendoza solicitó la precisión de la información consciente de los intereses que se juegan en el cargo de Fiscal General del estado que está buscando desde el momento en que atendió la convocatoria del Congreso del Estado.

“Es algo que está en la mesa y que tiene que ser sujeto de escrutinio, ¡claro! que también yo estoy buscando un cargo público de la mayor responsabilidad, muy delicado y que requiere que haya convencimiento de todo mundo de que la actitud de uno es honorable.

“Hay muchos intereses, yo no tengo problema, si quieren que les enseñe mi baño se los enseño, si quieren el expediente se los doy; si tuve los arrestos para presentarme en la Siedo a sabiendas de lo que iba a pasar, a estas alturas del partido no tengo bronca”.

Sostuvo que a él lo pueden acusar de lo que quieran, pero no de tener vínculos con la delincuencia organizada y siempre da la cara y dice las cosas como son, sobre todo en ese asunto que ya fue juzgado.