MORELIA, Mich., 22 de mayo de 2020.- Negar la violencia hacia las mujeres es invisibilizarla y, por lo tanto, fomentarla. porque los mensajes que se mandan son de permisividad a los agresores y de desaliento a las víctimas, en lugar de generar mecanismos que permitan la condena social y judicial, afirmó el consultor en derechos humanos y género Pablo Navarrete.

En medio de la pandemia y el aislamiento social que exacerba la violencia el especialista no quiso entrar en el debate de las llamadas de auxilio falsas y con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública señaló que en los primeros días de la pandemia se registró un aumento del 22.31 por ciento, respecto a febrero para quedar en 115 mil 614 llamadas, 155 llamadas cada hora.

En abril, hubo una baja, pero eso no se puede considerar un logro de las políticas públicas, al contrario, más que un logro, esa disminución debería ser alarmante si se le diera una lectura con perspectiva de género porque habla de que la víctima no tenía las condiciones de seguridad para llamar al 911 para pedir auxilio o que el victimario estaba ejerciendo el control.

Navarrete destacó dos momentos importantes en los que las mujeres se ponen en situación de riesgo mortal, cuando deciden denunciar y cuando deciden terminar una relación o separarse, frente a sus agresores que son machos misóginos, con adicciones al alcohol o drogas, que puede tener un arma de fuego o punzo cortantes e incluso sus propias manos se pueden convertir en arma letal.

Otro dato alarmante del Secretariado es que en el primer trimestre se registraron 964 asesinatos de mujeres, 10.5 al día, arriba ya de 2019 que cerró con 10 asesinatos de mujeres cada 24 horas, lo cual consideró alarmante porque lo que dice es que el contexto de violencia es exacerbado.

Uno de los rasgos característicos de los homicidios de mujeres es que cada vez son con más saña y crueldad y algo que no se había visto es una altísima incidencia de agresiones con ácidos y químicos como el de la saxofonista oaxaqueña.

Señaló que de las 964 muertes violentas de mujeres durante los tres primeros meses del año únicamente 240 fueron catalogadas como feminicidio, solo el 25 por ciento, lo cual es preocupantes porque se está dejando de investigar todos los homicidios de mujeres como si fueran feminicidios como ya lo ordenó la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Navarrete indicó que con la tendencia que se tuvo entre enero y marzo de este año, a este 22 de mayo el número de muertes violentas de mujeres y debe ser de mil 500, lo que perfila a 2020 no solo el año en que el coronavirus paralizó al mundo sino como el más violento en contra de las mujeres.

“Es una barbarie lo que está ocurriendo en el país” que se necesita atender de una manera diferente a como se está haciendo yendo a tocar a casa de la víctima, frente a su agresor, si está sufriendo violencia u ofreciéndole como alternativa un refugio para ella y sus hijos, cuando algunos ya están rebasados, señaló el especialista.