MORELIA, Mich., 21 de noviembre de 2020.- En una sesión histórica, el Senado de la República aprobó la regularización y la despenalización de la marihuana en su uso recreativo, a lo largo del territorio nacional. ¿Cuáles son las consecuencias de este hecho, tanto positivas como negativas? En Quadratín salimos a preguntarle a la gente qué piensa sobre esto.

“Está mal para mí eso; destruye a las personas”, manifiesta un adulto de nombre Mario, quien dice que en su familia hay personas que usan la marihuana y “hace muchos desmanes”. Él recomienda que para aprobar ese tipo de cosas, se estudien más a fondo. Para cuestiones médicas está de acuerdo que se utilice, pero no para recreación.

“Está mal, si así, de por sí como estamos, pues con eso va a haber más delincuencia y más gente en la calle libre haciendo lo que quiera”, señala Verónica, una joven madre de familia, quien asegura que esta medida, lejos de mejorar alguna situación, puede empeorar las cosas.

Teodoro lo ve muy bien por una parte, porque ayuda a algunas personas que tienen la necesidad de consumir, sin embargo, señala que las personas van a estar consumiendo en la calle y esa parte no le gusta tanto.

“Hay que entrarle duro”, señala un hombre que va por el Centro Histórico, quien dice que hace más daño el cigarro y el alcohol que la marihuana. “La conveniencia es que los chavos tienen más libertad de tener acceso a la marihuana”, dice, porque en muchos lugares del mundo ya está permitido hacerlo. Reitera que genera más problemas el alcohol que la marihuana, y esto está permitido, debería estar más regulado el alcohol.

“No está bien, no me parece. Yo creo que es algo que las personas no deberían de hacer”, expone Aurora, porque podrían hacerse adictos a la marihuana, y más si ya está legalizada. Dice que en primera instancia, la marihuana no debería de estar legalizada, porque hay consecuencias. 
En segunda instancia, que hay gente comprometida con ayudar a personas que tienen la adicción y que anexan a lugares, entonces no tendría caso si está legalizada y la gente puede seguir consumiendo.

Señala que conoció a una persona que se drogaba y ya alucinaba, “entonces empezaba a sentir como si los vecinos o conocidos que estaban a su alrededor estuvieran en contra de él, y empezaba a atacar sin que nadie le hiciera nada”.