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MORELIA, Mich., 14 de diciembre de 2025.- Hoy en día hay variedad en piñatas, pero para la celebración de las posadas, básicamente hay dos diseños de acuerdo a los comerciantes de estos productos; una piñata de cinco picos y otra de siete, y es esta última la que dicta la tradición.
En un recorrido realizado por Quadratín en el Mercado Independencia, se pudo ver que los negocios dedicados a la venta de piñatas ya se preparan para el arribo de las posadas que inician, de acuerdo a la tradición otra vez, a partir del 16 de diciembre.
Esperanza, comerciante de este mercado, expone que ya empieza la temporada donde suelen venderse más las piñatas, "pues ahí vamos despacito en la venta pero sí se han estado vendiendo", expone y explica que ellos no elaboran las piñatas, lo hacen otras personas quienes se las llevan al mercado.
En ese lugar venden las de cinco picos y las de siete, "pero ahorita las hacen de cinco picos, también las traen de siete. La de cinco picos es más económica, siento que por eso se vende un poco más", refiere y asegura que no solamente las piñatas clásicas de picos son las que se venden, la gente también les pide de venados, Santa Claus y otras formas.
Ahí las piñatas de cinco picos cuestan 75 pesos, y en 100 pesos la de siete, y ya poniéndole dulces el costo total de una piñata puede variar entre 250 y 300 pesos ya lista, expresa la comerciante.
Ramiro, otro locatario en el mercado, dice a Quadratín que la venta de piñatas ha bajado, que no es como otros años, peo sí se vende. Los costos de las piñatas empiezan desde los 80 pesos y son de cinco picos, y las más grandes 120. La gente sigue prefiriendo llevarse la de cinco picos, y es probable que lo barato pese más que la tradición.
La señora Elvira, comerciante de este mercado, expone que actualmente el mercado está invadido por piñatas hechas de cartón sin embargo ahí ella sigue vendiendo las tradicionales de barro, que a muchas personas no les guste porque piensan que...
Si las busca la gente pero son muy pocas las personas que se la llevan, por el peligro, según ellos, además es un cántaro pequeño, no es un cántaro grande y aparte tiene siete picos que es la tradicional qué piden en la temporada de los siete pecados", expresa.
Al primer golpe, cuenta, las de barro se revientan, y a las de cartón les ponen varias capas de papel para que aguanten, pero sí se magulla la fruta o se lastiman los dulces por tanto golpe, pero ella sí le pide a sus proveedores que la hagan menos resistente, a fin de evitar esto.




