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AMORELIA, Mich., 26 de septiembre de 2025.- Cada 16 de septiembre hay un fervor patrio que no se puede describir tan claramente pero se percibe. En este aniversario 215 de la Independencia de México, no es la excepción. La gente caminando con banderas, algunos con sombreros tricolores, riéndose, compartiendo con la familia, son maneras de vivir incluso el desfile cívico militar.
Otra cosa que ya huele a tradición desde que se hace este desfile, son las numerosas sillas que aparecen a lo largo de la avenida Madero, y misteriosamente lo hacen desde la madrugada, porque la comodidad es importante para aguantar las -por lo menos- dos horas que dura.
Antes eran las propias familias que llevaban las sillas para apartar, hoy en día son personas que hacen su negocio al margen, son como los revendedores en los estadios, aparecen puntuales para ofrecer el servicio de un lugar cómodo para apreciar el tradicional desfile. Algunos cobraban desde los 15 hasta los 200 pesos.
Aunque con algo de nubes, es un día de sol, la lluvia que invadió el centro la noche del Grito y del concierto de Nodal, hoy está ausente, quizá aparezca por la tarde pero no hay oportunidad de que arruine el desfile -o eso esperamos-.
Parece que como siempre los que más disfrutan son los niños, ven pasar patrullas y soldados, y se siguen emocionando, esa figura de los héroes está intacta en la inocencia de la infancia.
Está arrancando este aniversario 215 de la Independencia de México a través del tradicional desfile, donde por ahora no importan números ni cantidades sino la alegría compartida y festiva, y cómo no, con todo y los vaivenes que nos trae la patria, hay que celebrarla.




