Alista Zombie Walk Morelia marcha de terror para el 31 de octubre
MORELIA, Mich., 25 de septiembre de 2025.- Resaltar a Morelia de una manera no tan convencional, desde la fantasía y el misterio, fue el objetivo del cortometraje Las señoritas de Valladolid, de la directora Seydi Aleza Pineda y la colectiva Mujeres de sal participa en la sección michoacana del 23 Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
Seis chicas trabajaron en la convocatoria y decidieron ambientar el filme en el pasado, en Valladolid, con la intensión de salirse de la narrativa contemporánea. El reto comenzó desde la preproducción, al idear y descartar opciones para quedarse con las más viables.
Para la posproducción, hicieron un tablero de inspiración y trabajaron en conjunto con la Sociedad del Cine, que se encargó de la edición, pues las escenas de Morelia debieron transformarse a cuando las calles pavimentadas no existían, y en un sepia que ayudó a la sensación de antigüedad.

Respecto al vestuario y el peinado, la directora destacó que tuvieron muy buen acompañamiento de expertos del diseño.
En realidad, no buscábamos ser históricamente correctos, más bien nos dimos muchas libertades creativas en cuanto a la temporalidad. Lo que queríamos lograr era esta sensación del pasado. Entonces fue una selección de vestuario guiándonos más por estética que por historia”, dijo en entrevista con Quadratín Michoacán.
El mayor reto para lograr Las señoritas de Valladolid fue el presupuesto, pues había muchas ideas grandes que debían aterrizarse a la liquidez. No obstante, las realizadoras se sintieron felices con el resultado. “Había mucha gente involucrada, entonces sí tuvimos que contar cada centavo”, apuntó Pineda.
También una de las complejidades se centró en la cantidad de personas con las que tuvieron que trabajar. Para Pineda, fue un proceso de asimilar, de entender lo que era estar al mando de mucha gente, dando la cara.

Es la primera vez que yo trabajo en una producción tan grande, yo diría mayúscula. Hay días muy buenos en los que dices ‘¡qué padre!’, y otros en los que sentía que era demasiado. Pero estoy contenta, porque fue como realizar un sueño. Todos fueron muy bondadosos, nos ayudaron y sin el apoyo de todos no hubiera salido tan bien como salió”, expresó.
Las señoritas de Valladolid fue un trabajo siete meses: entre tres o cuatro de preproducción, tres días de rodaje y la postproducción, que apenas terminó este septiembre.




