Alista Zombie Walk Morelia marcha de terror para el 31 de octubre
MORELIA, Mich., 19 de diciembre de 2025.- Casarse no es un acto particularmente original, pero hacerlo a bordo de un autobús de pasajeros, en lugar del tradicional automóvil o una limusina rumbo a la iglesia, sí logró captar la atención de propios y extraños.
En Morelia estamos acostumbrados a ver autobuses circulando por la avenida Madero, en pleno Centro Histórico, aunque casi siempre asociados a las movilizaciones de los normalistas. Esta vez, sin embargo, la escena fue distinta: en lugar de estudiantes, el camión transportaba a una pareja de novios que decidió convertirlo en su vehículo nupcial.
Mariela y Daniel unieron sus vidas en matrimonio y, aunque cuidaron cada detalle de la ceremonia religiosa y la celebración posterior, para el traslado de los recién casados optaron por algo poco convencional: un autobús de 40 plazas. La idea resultó tan original como divertida, aunque no estuvo exenta de complicaciones.
La primera prueba fue lograr que la novia abordara el vehículo con su amplio vestido. “¡Me la llevo en el portaequipajes!”, bromeó el conductor ante las risas de los presentes. Superado el momento, inició el recorrido desde la iglesia, ubicada en la colonia Ventura Puente, hasta el Jardín de Villalongín, donde la pareja realizó la tradicional sesión fotográfica con Las Tarascas como telón de fondo.
Durante el trayecto, el autobús despertó todo tipo de reacciones: algunos automovilistas mostraron molestia por lo aparatoso del vehículo en las angostas calles del centro, pero la mayoría de los peatones observó la escena con curiosidad y buen humor, lanzando felicitaciones y deseos de felicidad a los recién casados.
La ruta continuó hasta el atrio de la Catedral para una segunda ronda de fotografías. Para que la novia pudiera descender justo frente a la puerta principal, fue necesario que el autobús realizara una vuelta en U sobre la avenida Madero. Mientras el conductor ejecutaba la maniobra con destreza, algunos transeúntes miraban con preocupación, temiendo un bloqueo o una protesta. “Es una boda”, comentaban aliviados, “ojalá que no los agarren los normalistas y acaben en Tiripetío”.




