MORELIA, Mich., 23 de octubre de 2018.- Entre toneladas de lodo, basura y la humedad fue el amanecer de los vecinos de la colonia Jacarandas, Carlos Salazar, Industrial y Ampliación Porvenir de Morelia, luego de que descendiera el nivel del agua que trajo consigo el huracán Willa.

Como pocas veces, las calles Agustina Ramírez, Fermína Rivera, avenida Michoacán y Elodia Romo, entre muchas otras, amanecieron con los muebles en las banquetas. Salas, colchones, televisores, mesas, computadoras y hasta refrigeradores cuelgan de los balcones.

Las brigadas de Bomberos de Morelia, Protección Civil y de limpieza no ha sido suficientes para atender las demandas de los ciudadanos, quienes exigen, entre otras cosas, bombas para sacar el agua sucia de sus domicilios, lo mismo que agua potable para limpiar los restos de lodo que hay dentro.

 

Pese a los contratiempos, la gente se encuentra acompañada. Decenas de policías estatales y municipales, junto a los cadetes, recorren los hogares, sacan el agua, el lodo y la basura.

La principal demanda de los ciudadanos afectados es ayuda para retomar sus vidas, recursos para comprar los muebles domésticos que perdieron, bienes que para muchos es inversión de años.

 

Alejandra, vecina de la avenida Héroes Anónimos, dijo sentirse preocupada ante la probabilidad de que vuelva a llover y no contar con un mecanismo de reacción o de prevención.

“Le pedimos apoyo a las autoridades ¡imagínate si vuelve a pasar…! Se dice que viene otra tormenta tropical y aquí nosotros, sin nada”, comentó.

La situación de Herlinda, una mujer de la tercera edad, no difiere de la de Alejandra. Tuvo que pasar la noche “amontonada”, en la planta alta en la que vive su hija con su familia. En la planta baja quedó todo su patrimonio. Perdió todo.

“Todo, perdí todo. No alcancé a rescatar nada porque se vino en segundos el agua. Solo pude sacar mis papeles personales…. Ahorita no he tenido acercamiento con el ayuntamiento. Nada. Dormimos amontonados arriba”, manifestó.

Actualmente, el común denominador de las familias es el temor de que vuelva a llover, que pierdan lo poco que les quedó y que las autoridades no tengan la capacidad de respuesta ante una contingencia mayor.