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CIUDAD DE MÉXICO, 12 de febrero de 2026.- La Academia Mexicana de la Comunicación AC vive hoy un momento de renovación y continuidad: en sesión marcada por el reconocimiento y la emoción, la doctora Lidia Camacho fue elegida como nueva presidenta, en relevo de Ricardo Homs, quien deja una huella profunda en la consolidación del organismo.
El nombramiento no solo reconoce una trayectoria ejemplar, sino que celebra una vida dedicada a la comunicación desde la educación y la cultura. Camacho ha sido, durante décadas, una constructora de puentes: entre la memoria y el presente, entre la tradición y la innovación, entre la palabra y el sonido.
Su historia profesional comenzó en Radio Educación, emisora emblemática donde inició su camino en la cultura y la comunicación y que más tarde dirigiría. Desde esa trinchera impulsó uno de los proyectos más trascendentes para el patrimonio mexicano: la creación de la Fonoteca Nacional.
Durante más de nueve años luchó por materializarla, sorteando resistencias, consiguiendo aliados y recursos, y adaptando la histórica casa Pedro de Alvarado para convertirla en la sede del patrimonio sonoro del país. Bajo su liderazgo se edificaron bóvedas con estándares internacionales y se instauró un sistema de almacenamiento y digitalización de primer orden, abriendo no solo un inmueble, sino la conciencia nacional sobre el valor del legado sonoro y audiovisual.
En el Festival Internacional Cervantino revitalizó y modernizó la comunicación cultural. Digitalizó cuatro décadas de acervos y creó la Mediateca Cervantina de las Artes, única en su tipo, además de impulsar transmisiones en streaming y un canal de televisión que proyectaron el encuentro artístico más importante de México al mundo.
Al frente del Instituto Nacional de Bellas Artes fortaleció la educación artística, remodeló escuelas y abrió programas académicos inéditos, como los doctorados en artes. Más recientemente, desde la Dirección General de Televisión Educativa, diseñó la estrategia Aprende en Casa, que permitió dar continuidad a la educación básica durante la pandemia de Covid-19.
Académica desde 2003 en esta misma institución que ahora preside, Camacho ha combinado la gestión pública con la docencia y la reflexión teórica. Fundó la Licenciatura en Comunicación Audiovisual en la Universidad del Claustro de Sor Juana y es autora de obras como El radioarte: un género sin fronteras y La estética radiofónica, textos de referencia en México y América Latina. Su trayectoria ha sido distinguida con el Premio José Pagés Llergo y con la medalla de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, otorgada por el gobierno francés.
BUENAS CUENTAS
Ricardo Homs, por su parte, deja la presidencia tras un periodo de fortalecimiento institucional, diálogo plural y posicionamiento estratégico de la Academia como espacio de reflexión ética y profesional en tiempos de transformación digital y desafíos informativos. Su liderazgo apostó por la unidad del gremio y la actualización permanente.
Durante la sesión que encabezó este jueves, Homs fue aclamado por los miembros de la institución. Sus informes y resultados merecieron reconocimiento unánime.
Hoy, así, la Academia Mexicana de la Comunicación refrenda su vocación: ser conciencia crítica, foro de excelencia y casa común para quienes entienden la comunicación como servicio público. Con Lidia Camacho al timón, la institución se proyecta hacia una etapa que conjuga memoria, innovación y compromiso social.
Fotos: Quadratín Michoacán




