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MORELIA, Mich., 9 de noviembre de 2025.- El antiguo edificio de un barroco tardío y sede colonial del Seminario Tridentino, permanece inmutable pese a haber sido sitio de grescas en semanas pasadas. Muestra algunos rayones, sus cristales han sido restituidos, pero se observan aun las cicatrices, que más bien son heridas abiertas de la inconformidad social.
Los ventanales de este hoy llamado Palacio de Gobierno, tanto en su planta baja como en el primer piso que da hacia la avenida Madero a través de balcones, ya se han cambiado y no lucen rotos, salvo en la ventana última que da casi en esquina con la calle Benito Juárez, ahí solo uno de los vidrios no fue colocado.
Permanecen también las láminas que cubren la puerta principal de este antiguo edificio que se empezó a construir en 1760. Esas láminas guardan los daños de la batalla, y están listas para cumplir nuevamente esa antigua puerta de madera en este Michoacán convulso.
También continúan los rayones en la fachada y parte de los costados de este sitio. Uno de ellos, el que más resalta dice "Fuera" y "Viva Carlos", en alusión a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan que fuera asesinado el pasado 1 de noviembre en esa ciudad conocida como La Perla del Cuparitzio. También resalta en blanco un "Basta".
Sobre la calle Benito Juárez justo donde hace esquina con la avenida Madero y donde se sitúa este colonial inmueble, permanecen las vallas metálicas incluso cierran el paso de la gente y de vehículos hacia la avenida.
Otros más están acomodadas en el muro de lateral de Palacio de Gobierno, algunas están recargadas, como dejadas al paso. Tampoco de este lado de la calle se pueden observar los vidrios rotos; ya fueron reemplazados.
Deberían de quitar todo esto", se quejan unos ciclistas. Unos paseantes también se ven incómodos por tener que librar todas las vallas. Pasan frente al Palacio y miran de reojo sin detenerse a ver los daños.
Mientras la gente continúa caminando por la avenida Madero, corriendo, andando en bicicleta, paseando a sus perros, aprovechando el cierre de la vía. Parece que todo ha vuelto la normalidad, pero solo parece.




