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MORELIA, Mich., 01 de marzo de 2019.- Hace siete años Isabel Isidro salió de su natal San Simón de la Laguna, comunidad indígena ubicada en Estado de México, para radicar en Morelia, con el objetivo de vender las artesanías en textiles que produce.
En ese momento fueron cuatro las mujeres que arribaron a la capital michoacana en busca de oportunidades de obtención de ingresos para mantener a su familia; ahora son nueve, en su mayor parte mujeres solas y con dependientes económicos.
Si bien a lo largo de poco más de un lustro han caminado las calles del Centro Histórico de Morelia con sus caminos de mesa, cojines, servilletas de tela, morrales y otros bordados, ha sido en los últimos meses cuando han enfrentado la restricción de laborar en el primer cuadro de la ciudad, por parte de inspectores del gobierno municipal.

“No nos dejan trabajar y nos amenazan cuando queremos vender en los restaurantes, y cuando nos sentamos en algún lado a descansar, vienen a quitarnos y nos amenazan con llevarse nuestras cosas”, explicó Isabel Isidro.
Detalló que en un primer momento obtuvieron de los regidores de Morelia el permiso verbal para vender en la zona del templo de San Agustín, además de que podían recorrer los principales espacios del Centro Histórico para ofrecer sus artesanías, las cuales son demandadas por los turistas que capta el municipio.
No obstante, cinco meses atrás y con el arribo de una nueva administración local, inspectores de Comercio en la Vía Pública les requirieron mostrar el permiso para vender en la calle, o el retiro de la zona.
“Pero no lo teníamos, aún no lo tenemos, porque nos dieron chances de trabajar y no nos dieron un documento”, reiteró Isabel Isidro.
Expresó que una sobrina suya ya sufrió el decomiso de su mercadería, en tanto que otra optó por retirarse por varios días del Centro Histórico, sin la posibilidad de obtener ingresos para la manutención de su familia.
“Nos pidió dinero para comer y juntamos unos pesos para comprar agua y un kilo de tortillas, que nos comimos con salecita, así tiene que ser ahora, ya llegará el día en que el gobierno nos haga caso y nos deje vender nuestras artesanías”, mencionó.
Destacó que pretenden acudir ante el gobierno municipal para solicitar una autorización permanente para vender sus creaciones en el primer cuadro de Morelia, ya que ahora sólo les toleran trabajar en las inmediaciones del templo de San Agustín en períodos festivos y fines de semana.
Sin embargo, para ello esperan contar con el respaldo de organizaciones sociales especializadas en la defensa de los derechos de indígenas y migrantes, ya que algunas de las mujeres no cuentan con un suficiente dominio del español.
“Me gustó mucho vivir y trabajar aquí, porque hay muchos turistas y ellos nos compran nuestras artesanías, por eso ahora lucharemos por tener el respaldo del gobierno municipal”, indicó Isabel Isidro.




