MORELIA, Mich., 6 de diciembre de 2021.- Los grupos sociales que expresan sus demandas, propuestas y protestas con pintas en los edificios históricos deben encontrar formas más creativas para comunicarse con la sociedad, afirmó Marco Antonio Rodríguez, director en Michoacán del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Desde su punto de vista, una pinta es una consecuencia de un problema estructural que tiene que ser atendido y poco a poco resuelto por las autoridades a las que corresponda y, en consecuencia, dijo no tener conflicto con esas manifestaciones de inconformidad.

Sin embargo, señaló que lejos de generar simpatías entre la sociedad lo que provocan es polarización y es hora de empezar a discutir rutas que permitan que la protesta se haga visible, que sea efectiva, que el mensaje tenga efectivamente el destino que los grupos buscan sin necesidad de dañar el patrimonio que no solo de los michoacanos, sino de la humanidad.

“No es que uno defienda un objeto inanimado, no, estamos defendiendo un patrimonio con todo lo que esto significa; el Centro Histórico es como un libro donde se han escrito historias que nos hablan de cómo fuimos, de dónde venimos, quiénes somos, no puede ser que yo me atreva a arrancar las hojas de ese libro y eso es lo que estamos haciendo dañando los contextos que envuelven los elementos inherentes al patrimonio histórico”, señaló.

El funcionario federal indicó que los riesgos de perder el título de patrimonio histórico de la humanidad en 1991, siempre están latentes y pudiera ocurrir, como sucedió hace unos meses con el retiro del título a la ciudad de Liverpool.

Antes de que eso ocurra aquí, lo que se debe hacer una evaluación de lo que ha ocurrido con el Centro Histórico a 30 años de habérsele otorgado el nombramiento de Morelia como patrimonio de la humanidad y, desde luego festejarlo porque es un privilegio vivir en una ciudad que cuenta con ese título, señaló Rodríguez.