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MORELIA, Mich., 19 de marzo de 2026.- Entre mole rojo de guajolote, corundas, pan tradicional, bordados y la promesa de un ambiente familiar, Santiago Tupátaro alista su cuarta Feria del Mole para los días 4 y 5 de abril, en una apuesta por mostrar que esta pequeña comunidad indígena no sólo resguarda una de las joyas arquitectónicas más singulares de Michoacán, sino también una cocina que busca conquistar al visitante desde el primer bocado.
El anuncio se realizó este jueves en el Congreso del Estado, donde autoridades comunales, cocineras tradicionales, artesanas y representantes del sector turístico estatal llamaron a visitar la comunidad, ubicada a unos 40 minutos de Morelia, sobre la ruta hacia Pátzcuaro, con desvío a Cuanajo.
La feria se desarrollará de 10 de la mañana a 6 de la tarde y tendrá como eje central la gastronomía tradicional de Tupátaro, encabezada por su mole, platillo que las cocineras definieron como parte esencial de la identidad del pueblo.
“No pueden ir a Tupátaro y no comer mole, porque si no, no fueron”, resumió Nayeli Delgado López, una de las cocineras tradicionales que participarán en el encuentro.
Además del clásico mole rojo, los asistentes podrán encontrar mole verde, blanco y rosa, preparados con distintos sazones y acompañados de diversas proteínas, entre ellas guajolote, puerco, conejo, pato y codorniz. La intención, explicaron las cocineras, es que cada puesto tenga un sello propio, porque cada mano da un sabor distinto, desde el mole dulce hasta el más picante.
A la oferta culinaria se sumarán corundas, tamales, pozole, pan tradicional y otros antojitos, en una muestra que busca reflejar la riqueza gastronómica de una comunidad que, aunque pequeña, ha hecho de su cocina una carta de presentación.
De acuerdo con el presidente del Consejo Comunal de Santiago Tupátaro, Andrés Granados, en la comunidad habitan actualmente entre 800 y mil personas, y de manera directa entre 16 y 20 familias viven del trabajo gastronómico.
A ello se suman otras familias que participan en la cadena productiva, desde quienes crían aves y animales de traspatio hasta quienes siembran el maíz con el que se elaboran tortillas, corundas, pan y otros productos tradicionales.
En el caso de las artesanías, mencionó que alrededor de 10 familias se dedican directamente a esta actividad, aunque detrás de ellas también hay más manos involucradas en la elaboración y comercialización de las piezas.
Durante la feria, las artesanas ofrecerán bordados, joyería artesanal y otras creaciones que, dijeron, condensan historia, identidad y trabajo comunitario. La invitación, insistieron, es a que el visitante se lleve “un pedacito” de Tupátaro en alguna de esas piezas.
El programa también contempla actividades culturales. El 4 de abril, a partir de las 10 horas, se realizará el corte de listón y habrá presentaciones artísticas, incluida danza contemporánea y participación de planteles educativos de la comunidad, que se sumarán al festival preparado para esos dos días.
La feria, sin embargo, no pretende vender solo comida. Los organizadores aprovecharon el escaparate para recordar que Tupátaro cuenta con atractivos permanentes durante todo el año, como la Capilla de Santiago Apóstol, construida en 1725 y conocida como la Capilla Sixtina de Michoacán, por su valor artístico y arquitectónico.
A ello se suma la elaboración de artesanía en pasta de caña de maíz, una técnica que aún se conserva en la comunidad y que, dijeron, ya es rara en el estado.
También destacaron la presencia del maestro Pedro Dávalos, a quien identificaron como uno de los mayores exponentes de las artes plásticas del lugar.
Los organizadores señalaron que la expectativa para esta edición va de cinco mil a 10 mil asistentes, una cifra con la que buscan consolidar a Tupátaro como destino turístico regional y fortalecer la economía local.
En materia de costos, se informó que el mole de guajolote tendrá un precio de 250 pesos y el kilo de mole en pasta costará 290 pesos, aunque otros productos y artesanías tendrán precios variables, según el tipo de pieza y el trabajo requerido.
Sobre la seguridad, el diputado local y presidente de la Comisión de Turismo del Congreso, Antonio Salvador Mendoza Torres, aseguró que existe coordinación con autoridades municipales para resguardar a los visitantes, mientras que las propias cocineras insistieron en que Tupátaro es una comunidad tranquila, apta para disfrutar en familia.
También se aclaró que sí existe la posibilidad de pernoctar, ya que la comunidad cuenta con renta de cabañas familiares para quienes deseen pasar el fin de semana o permanecer más tiempo.
La estrategia, explicaron, es que el visitante no vea a Tupátaro como una parada aislada, sino como parte de una ruta turística que puede enlazarse con Cuanajo, Santa Clara del Cobre, Salvador Escalante y Pátzcuaro, en un corredor donde convergen gastronomía, historia y artesanía.
La Secretaría de Turismo estatal respaldó el evento y subrayó que el turismo comunitario es una base fundamental para impulsar a las comunidades indígenas de Michoacán, que son, afirmó, parte de la esencia por la que el estado es reconocido dentro y fuera del país.
Para los organizadores, la feria también representa el resultado de años de trabajo comunitario. Granados Lara recordó que, aunque esta será apenas la cuarta edición formal, la tradición gastronómica de Tupátaro tiene raíces mucho más hondas y que desde hace más de 20 años comenzaron a exhibir y vender sus productos en la plaza de la comunidad.
Ahora, con mayor organización y promoción, buscan que más personas conozcan no solo el sabor de sus moles, sino el conjunto de experiencias que ofrece el pueblo: un templo histórico, bordados, cocina tradicional, hospedaje y la calidez de una comunidad que quiere abrirse al turismo sin perder su esencia.
La invitación quedó hecha. El 4 y 5 de abril, Tupátaro quiere oler a mole recién servido, a maíz, a pan, a fiesta y a tradición. Y quiere, sobre todo, que quienes lleguen se vayan con ganas de volver.




