MORELIA, Mich., 3 de marzo de 2021.- El 40.7 por ciento de las mujeres residentes en Morelia habría sufrido discriminación o alguna forma de violencia por el sólo hecho de ser mujer, de acuerdo con el Diagnóstico de Violencia de Género en Morelia, aplicado en 2020 por la asociación civil Equipo de Mujeres en Acción Solidaria (EMAS).

Ana Luisa Barajas Pérez, integrante de EMAS, detalló que en 2020 se llevó a cabo un diagnóstico preliminar de la situación de violencia de género entre las mujeres en Morelia, del que resultó que más de cuatro de cada 10 mujeres ha experimentado en su vida alguna manifestación de agresión o discriminación.

Sin embargo, esta cifra podría ser superior, debido a que algunas formas de violencia de género no son percibidas como tales por las víctimas, especialmente en ámbitos como la violencia patrimonial o económica, y es hasta que se aplican los cuestionarios sobre eventos específicos que denotan agresión que ésta se evidencia.

Así, el diagnóstico definió que el 51.8 por ciento de las mujeres morelianas se siente insegura en su entorno familiar; el 34 por ciento, en el trabajo, y el 28.2 por ciento, en su colonia o comunidad.

Entre las expresiones más recurrentes de la violencia, Barajas Pérez explicó que en la violencia psicológica destacan responsabilizar a la mujer de lo malo que ocurre en la familia, el incumplimiento de acuerdos de pareja y los celos patológicos; en la violencia física, los empujones y los golpes, así como golpear paredes, muros, puertas y otros elementos, y en la violencia sexual, forzar a la mujer a tener relaciones sexuales o que ella acceda a la relación sexual por miedo ante la reacción de su pareja ante una negativa.  

En la violencia patrimonial, el manejo de los recursos de la familia como si fueran los propios por parte de la pareja; la destrucción de objetos personales de la mujer, y registrar los bienes de la mujer a nombre de la pareja, y en la violencia económica, evadir las responsabilidades domésticas, de crianza y financieras.

Aseveró que es la violencia psicológica la que más reportan las mujeres experimentar, aunque existe un desconocimiento preocupante sobre las manifestaciones patrimonial y económica de la agresión de género, que lleva a que no sean registradas como tales.

El Diagnóstico de Violencia de Género en Morelia se llevó a cabo entre 589 mujeres y definió que, aunque los casos parecen concentrarse en el área  norte del municipio, “aunque sea en porcentajes menores, existe en cualquier zona de la ciudad y entre cualquier nivel socioeconómico, cultural y educativo”.

Cuestionada en torno del tamaño de la muestra, que es inferior al uno por ciento de la población total de mujeres en Morelia, Ana Luisa Barajas señaló que la insuficiencia de presupuesto y la pandemia de coronavirus (Covid 19), que afectó a varias de las encuestadoras, llevó a reducir de manera considerable la amplitud de los trabajos de recolección de datos.

Es así que se privilegió un autodiagnóstico que, si bien no es una labor acabada, permitió que “las mujeres pudieran dialogar y reconocer hasta qué punto están en riesgo, así como la existencia o  no de espacios seguros”.

Además, este primer esfuerzo es indicativo de la orientación de la política pública en materias de género y seguridad.

Agregó la integrante de EMAS que se cuenta con otros estudios relativos a la violencia de género en Morelia, como es el caso del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que identifica las zonas noroeste, noreste, sur y poniente como las de mayor riesgo para las mujeres, en particular, 67 colonias de alta incidencia de violencia feminicida.

Las salidas a Cuitzeo, Pátzcuaro y Copándaro, y las inmediaciones del estadio Morelos, así como las colonias Villas del Pedregal, El Durazno, San Juanito Itzícuaro y Emiliano Zapata, concentran, según el SESNSP, la incidencia de violencia contra las mujeres en Morelia, motivada por factores como el consumo inmoderado de alcohol, la drogadicción y el desempleo.

No obstante, Barajas Pérez advirtió que se percibe en estos estudios un enfoque “elitista y aporofóbico”, donde se estigmatiza la pobreza, además que no comprenden una perspectiva de género y parten de roles binarios, hombre – mujer, “más o menos rígidos” y con un enfoque heteronormativo.  

Estos análisis además enfrentan el manejo de las violencias conjuntas, ya que en ocasiones una sola víctima padece varias o todas las formas de violencia de género.

Durante la presentación del diagnóstico, María Concepción Torres Zaragoza, directora del Instituto Municipal de la Mujer para la Igualdad Sustantiva (Imujeris), expuso que estos resultados, que parten de un trabajo no acabado, pero representativo, permitirán dar continuidad a la capacitación de los servidores públicos para atender a las víctimas de violencia feminicida, además de seguir informando a las mujeres sobre sus derechos y las instancias y procedimientos a los que pueden recurrir en caso de sufrir de alguna o varias formas de agresión de género.